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lunes, 12 de abril de 2021

¿CÓMO SURGIÓ EL MOVIMIENTO ANTI-VACUNA?

 



El primer método efectivo para combatir una infección, en este caso trasmitida por un virus, aunque en aquellos tiempos no se sabía, se empezó a implementar a principios de los años 1800. El primero en aplicarla de forma documentada fue Jenner, aunque se basó en conocimientos populares y el valiente intento de un campesino inglés Benjamin Jesty que en 1774 realizó la inoculación de viruela de la vaca en su familia para protegerlos de la viruela. Pero gracias a la ignorancia y la mala fe de la gente que lo rodeaba tuvo que mantener el secreto.

   Para 1840 la vacunación voluntaria se hacía por medio de un subsidio del estado inglés. Desde entonces han surgido dos grupos los pro-vacunas y los anti-vacunas. Ese mismo año ante la presión de los anti-vacunas, se logró aprobar una ley por la que cualquiera que intentara inocular a otro con viruela sería condenado a un mes de prisión. Pero en 1853 lograron aprobar la Ley de Vacunación Obligatoria que originó otra serie de protestas.

   En 1811 había ocurrido un caso notable. Lord Robert Grosvenor, de diez años, que había sido vacunado por el propio Jenner, ahora estaba enfermo de viruela y yacía entre la vida y la muerte. Jenner se sentó junto a la cama de su ilustre paciente, y cuando por fin el niño comenzó a mejorar, Jenner se volvió hacia el padre y comentó " Qué suerte que fue vacunado. Si no lo hubiera sido, seguramente habría muerto.” Así, Jenner inició la gloriosa doctrina de la mitigación.

   Después de llevar a cabo la vacunación obligatoria se presentaron, según los anti-vacunistas. Tres epidemias de viruela en Inglaterra, pero tienen muchos casos más de epidemias de viruela después de vacunaciones en ese tiempo. Las anti-vacunas consideraban que era la higiene la mejor manera de combatir la viruela y citan ejemplos interesantes; claro que en esos tiempos no se sabía que la viruela era ocasionada por un virus, y tampoco se puede tener una verdadera seguridad de que los casos reportados en aquel entonces sean realmente enfermedades de viruela.

   Los anti-vacunas, en esa época, declaran que cuando una persona está enferma, el médico está justificado en hacer todo lo posible por su paciente; pero cuando una persona está bien, no tiene ningún derecho a interferir con las funciones normales del cuerpo humano como lo hace cuando introduce una enfermedad, especialmente la enfermedad de un animal inferior, a menos que pueda dar una garantía clara y absoluta.

   Los ataques de las anti-vacunas se concentraron en Jenner. El cual nunca había pasado un examen médico en su vida. Perteneció a una época en la cual no se necesitaba pasar exámenes para resultar aprobado. Jenner consideró todo el asunto del título como algo superfluo y colgó "Cirujano, boticario" sobre su puerta sin ninguna de las calificaciones que justificaban la suposición. No fue hasta veinte años después de su práctica que pensó que era aconsejable poner algunas letras después de su nombre. En consecuencia, se comunicó con una Universidad de Escocia y obtuvo el título de Doctor en Medicina por la suma de £ 15 y nada más. Es cierto que poco antes había obtenido una beca de la Royal Society pero usó su fama más que sus conocimientos para lograrlo. Esto lo logro escribiendo un artículo de un pájaro cuco fabuloso que en realidad no existía, compuesto en su mayor parte por absurdos y monstruos imaginativos a los que ningún ornitólogo de la actualidad prestaría la menor atención. Unos años después de esto, bastante insatisfecho con la única titulación médica que había obtenido, Jenner se comunicó con la Universidad de Oxford y les pidió que le concedieran su título honorífico de médico, y después de muchos intentos infructuosos lo consiguió. Luego envió al Royal College of Physicians de Londres para obtener su diploma, e incluso presentó su título de Oxford como un argumento a su favor. Pero consideraron que ya había tenido bastante por poco dinero y le dijeron claramente que hasta que aprobara los exámenes habituales no le iban a dar más. Este fue un control suficiente en el caso de Jenner, y se instaló en silencio sin ningún diploma de médico.

   Para los anti-vacunas la vacunación era simplemente una leyenda. En los libros antiguos de hierbas encontramos cuánto dependían los remedios sin sentido para atender ciertas enfermedades. No hay duda de que las vaqueras crearon el rumor de que una persona que tenía viruela bovina podía prevenir la aparición de la viruela normal, esto tuvo efecto extraordinario sobre la masa de la gente en ese momento.

   Jenner inoculó a este niño James Phipps en 1796. Luego, tan pronto como hubo hecho eso, lo anotó y recorrió el vecindario recolectando información con respecto a la viruela vacuna y los ordeñadores de viruela vacuna. Recibió casos de personas que habían tenido viruela vacuna años antes y nunca habían tenido viruela, como si todo el mundo estuviera destinado a tener viruela. Luego tomó a unos indigentes agotados, mayores de 60 años, que habían tenido la viruela de las vacas años antes y los inoculó con viruela para ver si la padecían. Descubrió que no presentaron síntomas, porque a medida que las personas avanzan en la vida, están más o menos a prueba de ello. "Esto", dijo Jenner, "es la gran prueba del valor de la inoculación de la viruela vacuna como preventivo de la viruela".

   Estos fueron los materiales que reunió para presentar su artículo a la Royal Society. No era de extrañar que, con un material tan miserable como éste, la Royal Society, rechazara de inmediato su artículo por insatisfactorio e inadecuado para una sociedad científica o una sociedad sana. Pero Jenner decidió publicar sus descubrimientos por medio de un periódico local y se preocupó en ese periódico de no mencionar nunca los casos de personas que tuvieron viruela de las vacas y después de la viruela; mencionó los casos de una docena de ancianos que tuvieron viruela de las vacas y no contrajeron viruela después, pero él podría haber tenido cientos de casos que hubieran tenido ambos. Sin embargo, tan pronto como regresó con su periódico, los médicos de las vacas se dirigieron a él. Dijeron que todo esto era basura.

   Jenner, cuando empezó a recibir comentarios encontrados sobre las personas que habían padecido la viruela de las vacas y después la viruela, desarrolló una teoría interesante sobre une enfermedad en los talones de los caballos, que era muy parecida a la viruela, donde se menciona que existían dos tipos de esta enfermedad.

   Tuvieron que pasar muchos años para que este tipo de vacunación rudimentaria se pudiera reconocer como un método de prevenir la viruela. Pero el único hecho real que tenemos sobre  las vacunas es que la viruela ya fue erradicada del planeta, desde los años setenta del siglo pasado. Y, aunque los movimientos anti-vacunas todavía existen, este método de prevención de enfermedades infecciosas ha demostrado su eficiencia en el trascurso de los años y el avance de la ciencia.

martes, 16 de marzo de 2021

¿LAS VACUNAS DETENDRÁN AL CORONAVIRUS?

 



El control de la pandemia necesitará vacunas que detengan la propagación del virus, una propiedad difícil de medir y difícil de alcanzar.

A medida que los países van desplegando las vacunaciones para protegerse de la COVID-19, se estudia si las inyecciones también consiguen que los vacunados dejen de infectarse y de contagiar el SARS-CoV-2. Las vacunas que impidan la transmisión ayudarán a tener controlada la pandemia, si se administraran a suficientes personas, volviendo cada vez más difícil que el virus encuentre a personas que pueda atacar.

Los análisis preliminares sugieren que algunas vacunas probablemente consigan detener la transmisión del virus. Pero no es fácil confirmar este efecto ni su contundencia, porque una caída de las infecciones en una región dada podría explicarse por otros factores, como los confinamientos y los cambios en las costumbres. Además, como los portadores asintomáticos también propagan el virus, se complica mucho la detección de dichas infecciones.

¿Detendrán las infecciones?

Aunque en la mayoría de los ensayos clínicos de las vacunas contra la COVID-19 se demostró que protegían de la enfermedad, también se obtuvieron indicios de que podrían evitar las infecciones. Una vacuna muy eficaz a la hora de impedir que los vacunados se infecten ayudaría de entrada a reducir la transmisión.

Durante el ensayo de la vacuna de Moderna, fabricada en Boston, se tomaron muestras por hisopado a todos los participantes para ver si les quedaban restos de ARN vírico. En comparación con quienes recibieron un placebo, se observó una disminución de dos tercios en las infecciones asintomáticas entre los que se inyectaron la primera de las dos dosis de la vacuna. Pero como solo se comprobó dos veces en cada persona con un mes de diferencia, podrían haberse omitido algunas infecciones.

En el ensayo británico de la vacuna producida por la Universidad de Oxford y AstraZeneca, a los participantes se les realizaron frotis nasofaríngeos cada semana y se estimó que las infecciones asintomáticas disminuyeron un 49,3 por ciento en un subgrupo de vacunados con respecto al grupo sin vacunar.

Pfizer, con sede en Nueva York y fabricante de otra vacuna anticovídica puntera, ha comunicado que, para ver si sus inyecciones consiguen bloquear la infección, comenzará a realizar hisopados a los participantes cada dos semanas en los ensayos de la vacuna que se están llevando a cabo en los Estados Unidos y en Argentina.

¿Disminuirán los contagios?

Podría ocurrir que las vacunas ni impidan las infecciones ni las disminuyan significativamente. Pero si una vez administradas hacen que los infectados sean menos infectantes, ayudarían a reducir la transmisión.

Varios grupos de investigación en Israel están midiendo la «carga vírica» (la concentración de partículas del virus) de los vacunados que más adelante han dado positivo para el SARS-CoV-2. Se ha encontrado que la carga vírica es una buena indicación de la contagiosidad.

En un trabajo preliminar con personas que habían recibido la primera dosis de la vacuna de Pfizer, se observó una caída importante de la carga vírica en un pequeño grupo de infectados con el SARS-CoV-2 al cabo de 2 a 4 semanas, en comparación con quienes se infectaron en las 2 primeras semanas. Los datos son ciertamente interesantes y apuntan a que la vacunación reduciría la contagiosidad de los casos de COVID-19, aunque no se impida del todo la infección. En el ensayo de Oxford-AstraZeneca también se observó que en un pequeño grupo de vacunados se reducía más la carga vírica que en el grupo sin vacunar.

Pero para otros investigadores no está claro todavía si esta caída de la carga vírica será suficiente para volvernos menos infectantes en la vida real.

Criterio de referencia

Para precisar si las vacunas detienen la transmisión, se están rastreando los contactos estrechos de los vacunados para ver si tienen una protección indirecta ante la infección.

Como parte del estudio PANTHER que se lleva a cabo en Inglaterra con cientos de sanitarios, los investigadores de la Universidad de Nottingham analizaron si los sanitarios y las personas que vivían con ellos presentaban ARN vírico y anticuerpos contra el SARS-CoV-2 entre abril y agosto de 2020 (en torno a la primera ola de la pandemia). Según nos explica Ana Valdes, epidemióloga genética de la Universidad de Nottingham, tras haber recibido la vacuna de Pfizer se volverá a analizar a algunos de los sanitarios y a sus contactos estrechos que no se hayan vacunado para ver si el riesgo de infección ha disminuido en estos últimos. Si disminuye, las vacunas probablemente estén bloqueando la transmisión.

En Israel también se planea estudiar los núcleos familiares en los que se ha vacunado un miembro. Si los vacunados se infectan, se podrá ver si contagian el virus a otro conviviente.

En un ensayo en la ciudad brasileña de Serrana y durante varios meses, se distribuirán por etapas y al azar las dosis de la vacuna contra la COVID-19 producida por Sinovac, una compañía farmacéutica con sede en Pequín. Esta estrategia demostrará si la caída de la COVID-19 en las regiones vacunadas también contribuye a reducir la transmisión en las zonas sin vacunar. Para la epidemióloga de enfermedades infecciosas Nicole Basta, de la Universidad McGill en Montreal, con esto se demostrarían los efectos indirectos de las vacunas. También añade que se necesitan estudios con más personas y poblaciones más grandes para observar el grado de protección que ofrecen las vacunas con respecto a la transmisión: «La verdad es que necesitamos resultados que abarquen todo el espectro».

viernes, 12 de marzo de 2021

LAS PRIMERAS VACUNAS VIVAS ATENUADAS

 






El conocimiento de los estudios pioneros de Edward Jenner sobre la vacunación contra la viruela llevó a Louis Pasteur (1822-1895) a proponer que se podían encontrar vacunas para todas las enfermedades virulentas.

Pasteur comenzó a estudiar el cólera de los pollos en 1877 y al año siguiente había logrado cultivar el organismo causante, Pasteurella multocida. En 1879, Pasteur descubrió por casualidad que los cultivos de esta bacteria perdían gradualmente su virulencia con el tiempo. Antes de irse de vacaciones, Pasteur había dado instrucciones a un asistente para que inyectara el último lote de pollos con cultivos frescos de P. multocida. Sin embargo, el asistente se olvidó de hacer esto y luego él mismo se fue de vacaciones. A su regreso, el asistente de Pasteur inoculó a los pollos con los cultivos, que para entonces habían estado en el laboratorio durante un mes, tapados solo con un tapón de algodón. Los pollos inoculados desarrollaron síntomas leves, pero se recuperaron por completo.

Otro científico podría haber concluido que las culturas habían muerto (en su mayoría), pero Pasteur estaba intrigado. Inyectó a los pollos recuperados con bacterias del cólera recién cultivadas. Cuando las aves se mantuvieron sanas, Pasteur razonó que la exposición al oxígeno había provocado la pérdida de virulencia. Encontró que los cultivos bacterianos sellados mantenían su virulencia, mientras que aquellos expuestos al aire durante diferentes períodos de tiempo antes de la inoculación mostraban una disminución predecible en la virulencia. Llamó a esta pérdida progresiva de virulencia "atenuación", un término que todavía se usa en la actualidad.

Pasteur, junto con Charles Chamberland y Emile Roux, desarrollaron una vacuna viva atenuada para el ántrax. A diferencia de los cultivos de la bacteria del cólera de pollo, los cultivos de Bacillus anthracis expuestos al aire formaron fácilmente esporas que permanecieron altamente virulentas independientemente de la duración del cultivo; de hecho, Pasteur informó que las esporas de ántrax aisladas del suelo donde los animales que murieron de ántrax habían sido enterrados 12 años antes seguían siendo tan virulentos como cultivos frescos. Sin embargo, Pasteur descubrió que los cultivos de ántrax crecían fácilmente a una temperatura de 42 a 43 ° C, pero luego eran incapaces de formar esporas. Estos cultivos no esporulantes pudieron mantenerse a 42-43 ° C durante 4-6 semanas, pero mostraron una marcada disminución de la virulencia durante este período cuando se inocularon en animales.

En consecuencia, en experimentos públicos en Pouilly-le-Fort, Francia, realizados bajo la atención de los medios de comunicación que recuerda a los de los ensayos de tratamiento COVID-19 de hoy, 24 ovejas, 1 cabra y 6 vacas fueron inoculadas dos veces con la vacuna de ántrax de Pasteur, el 5 y el 17 de mayo de 1881. Un grupo de control de 24 ovejas, 1 cabra y 4 vacas permaneció sin vacunar. El 31 de mayo, todos los animales fueron inoculados con bacilos de carbunco recién aislados y los resultados se examinaron el 2 de junio. Todos los animales vacunados se mantuvieron sanos. Las ovejas y cabras no vacunadas habían muerto al final del día y todas las vacas no vacunadas mostraban síntomas de ántrax. Sin embargo, los cuadernos de laboratorio privados de Chamberland mostraron que la vacuna contra el ántrax utilizada en estos experimentos públicos en realidad había sido atenuada por el dicromato de potasio, utilizando un proceso similar al desarrollado por el competidor de Pasteur,

En 1881, Victor Galtier (que ya había demostrado la transmisión de la rabia de perros a conejos) informó que las ovejas inyectadas con saliva de perros rabiosos estaban protegidas de las siguientes inoculaciones. Estas sorprendentes observaciones despertaron el interés de Pasteur y pasó a desarrollar la primera vacuna viva atenuada contra la rabia.

A pesar de no poder cultivar el organismo causante de la rabia fuera de los huéspedes animales o de verlo bajo un microscopio (porque, sin saberlo Pasteur, la rabia es causada por un virus en lugar de una bacteria), Pasteur descubrió que la virulencia de sus cepas de rabia, mantenidas por el paso intracraneal en serie en perros, disminuyó cuando el material infectado se inyectó en diferentes especies. Comenzando con una cepa de rabia altamente virulenta que se pasó en serie muchas veces en conejos, Pasteur secó al aire secciones de la médula espinal de conejo infectado para debilitar el virus a través de la exposición al oxígeno, como se explica en el informe de Pasteur del 26 de octubre de 1885 a la Academia de Ciencias de Francia. Los 50 perros vacunados con este material por Pasteur fueron protegidos con éxito de la infección por rabia, aunque ahora entendemos que la atenuación es el resultado del paso viral a través de especies diferentes.

Hasta este momento, sin embargo, Pasteur no tenía pruebas de que sus vacunas, un término acuñado por Pasteur para honrar el trabajo de Jenner, fueran efectivas en humanos. A regañadientes, ya que Pasteur no era un médico con licencia y podría haber sido procesado por hacerlo, el 6 de julio de 1885, Pasteur usó su vacuna contra la rabia, en presencia de dos médicos locales, para tratar a Joseph Meister, de 9 años, que había sido severamente mordido por el perro rabioso de un vecino. Joseph Meister recibió un total de 13 vacunas durante un período de 11 días y sobrevivió con buena salud. La desgana de Pasteur también podría explicarse por el análisis póstumo de sus cuadernos de laboratorio, que reveló que Pasteur había vacunado a otras dos personas antes que Meister; uno permaneció bien, pero es posible que en realidad no haya estado expuesto, y el otro desarrolló rabia y murió.

A fines de 1885, varias personas más desesperadas y expuestas a la rabia habían viajado al laboratorio de Pasteur para vacunarse. Durante 1886, Pasteur trató a 350 personas con su vacuna contra la rabia, de las cuales solo una desarrolló la rabia. El sorprendente éxito de estas vacunas condujo directamente a la fundación del primer Instituto Pasteur en 1888.

 

 

 

lunes, 8 de febrero de 2021

VARIANTES SUDAFRICANAS DEL COVID-19 VUELVE INEFICIENTE LAS VACUNAS

 


Ante la ineficiencia de las vacunas contra COVID-19 contra los cambios genéticos que han aparecido en Sudáfrica, llamada B.1.351, este país ha suspendido la aplicación de algunas vacunas porque no previenen el contagio.  

   Los virus, aunque propiamente no están vivos, porque no se reproducen por sí mismos. Para poder crear copias de sí mismos, reproducirse, tiene que invadir una célula en el cuerpo de los pacientes, para introducir su información genética y obligar a las células invadidas a hacer copias del virus. Cada vez que se fabrican copias de la información genética viral, este presenta pequeños cambios, lo que altera dicha información y estos cambios pueden producir alteraciones importantes. La mayoría de estos cambios son inofensivos, pero en ocasiones alteraciones en el genoma viral pueden producir cambios que pueden volver más peligrosos a los virus.  

    En el caso del virus mutante surgidos en Sudáfrica, la alteración genética ocurrió en las proteínas que el sistema inmunológico está preparado para atacar para defenderse de ese contagio. Las vacunas que se están aplicando se diseñaron para el virus que apareció en China al inicio de la pandemia, los nuevos cambios en la proteína mutante provocan que las defensas que producen no puedan atacar a los virus B.1.351.  

Los primeros resultados de la vacunación 

   Las primeras aplicaciones de las vacunas en Sudáfrica, realizado en aproximadamente 2000 personas, encontró una eficacia tan baja contra la enfermedad leve y moderada, por debajo del 25%, que no cumpliría con los estándares internacionales mínimos para uso de emergencia. Pero los científicos tienen la esperanza de que aún pueda prevenir enfermedades graves y la muerte, posiblemente el trabajo más importante para cualquier vacuna COVID-19. Pero estos ensayos fueron pequeños y reclutó a personas jóvenes relativamente sanas; su edad promedio era solo de 31 años. Ninguno de los sujetos del estudio desarrolló una enfermedad grave ni requirió hospitalización. 

   También se ha demostrado que las vacunas COVID-19 fabricadas por Johnson & Johnson (J&J) y Novavax ofrecen una protección más débil contra B.1.351 , la variante SARS-CoV-2 que ahora causa la gran mayoría de todas infecciones en Sudáfrica. La eficacia de las vacunas contra la enfermedad leve en Sudáfrica fue del 57% para J&J y del 49% para Novavax, más baja que en cualquier otro país en el que se probaron. 

   Aunque los resultados apuntan a que la vacuna J&J ha funcionado bien para prevenir enfermedades graves COVID-19, en las cepas mutantes. 

   Los anticuerpos contra el SARS-CoV-2 activados por la vacuna J&J eran muy similares a los provocados por el candidato AstraZeneca-Oxford, y las dos vacunas se basan en una tecnología similar: ambas inducen al cuerpo a producir la proteína de superficie del SARS-CoV-2, llamadas proteínas espiga o pico, mediante la entrega de los genes del virus patógeno, por medio de la cubierta de otro virus inofensivo. En un ensayo de 44.000 personas, la vacuna J&J previno el 85% de los casos graves y protegió completamente a las personas de la hospitalización y la muerte en varios países, incluido el 15% de los participantes que eran de Sudáfrica. 

   En Sudáfrica, la vacuna se administró en dos dosis con un intervalo de 21 a 35 días. Los anticuerpos producidos por los receptores de la vacuna normalmente pueden "neutralizar" el SARS-CoV-2, lo que significa que pueden evitar que infecte células en experimentos de cultivo. Pero los estudios de laboratorio muestran que tienen mucho menos poder contra B.1.351.  

   El ensayo de la vacuna AstraZeneca-Oxford, que se llevó a cabo de junio a noviembre, encontró que a partir de dos semanas después de la segunda dosis, cuando los participantes presumiblemente estaban completamente inmunizados, se desarrollaron 19 casos de enfermedad leve o moderada entre los vacunados, frente a 23 en el grupo de placebo, resultando en una eficacia del 21,9%. Eso está muy por debajo del 50% mínimo requerido para la autorización de uso de emergencia en muchos países. 

   Los investigadores secuenciaron los virus que infectaron a los participantes del ensayo y encontraron un fuerte vínculo entre el fracaso de la vacuna y la explosión de B.1.351 en Sudáfrica. En las personas que recibieron una dosis de la vacuna antes de que la variante comenzara a extenderse ampliamente, la eficacia contra la enfermedad leve y moderada todavía era un respetable 75%. 

   Sudáfrica recibió la semana pasada 1 millón de dosis de la vacuna AstraZeneca-Oxford y comenzó a ofrecerlas a los trabajadores de la salud, convirtiéndola en la primera vacuna COVID-19 disponible en el país fuera de los ensayos clínicos. El epidemiólogo Salim Abdool Karim, que copreside el Comité Asesor Ministerial de Sudáfrica sobre COVID-19, dijo en la conferencia de prensa que el lanzamiento de la vacuna en Sudáfrica "debe suspenderse temporalmente" a la luz de los decepcionantes resultados. Barry Schoub, quien dirige un subcomité asesor del gobierno sobre las vacunas COVID-19, dice que "es posible que debamos buscar combinaciones de la vacuna [AstraZeneca-Oxford] con otras vacunas, que de hecho pueden dar una muy buena respuesta de forma sinérgica".  

    El equipo de la Universidad de Oxford que diseñó originalmente la vacuna dice que ya ha comenzado a trabajar en un candidato de segunda generación que se dirige a la proteína de pico mutada de la variante B.1.351. Sarah Gilbert, de Oxford, quien lidera ese esfuerzo, sugirió en un comunicado de prensa que se podría administrar una vacuna reformulada como una inyección de refuerzo a la existente. Este es el mismo problema al que se enfrentan todos los desarrolladores de vacunas, y continuaremos monitoreando la aparición de nuevas variantes que surjan en preparación para un cambio de cepa futuro. 

    

domingo, 7 de febrero de 2021

¿COMBINAR DOS VACUNAS COVID DIFERENTES TENDRÍA MEJOR RESPUESTA INMUNE?

 


En un esfuerzo por mejorar los resultados de la vacunación, los investigadores están pensando en combinar dos tipos de vacunas diferentes para averiguar si esto diera un mejor resultado en la prevención de dicha enfermedad.

   En el primer año del surgimiento del virus SARS-CoV-2 no se tenían medicamentos ni terapias para atacar la enfermedad que causaba: COVID-19. Lo único que pudieron hacer fue tomar medidas preventivas: como el distanciamiento social, el confinamiento, uso de cubrebocas y lavarse las manos. La única esperanza que se tenía a largo plazo era encontrar una vacuna que previniera su contagio o un medicamento capaz de combatirla. No se ha encontrado, ni desarrollado, ese medicamento, y las vacunas han tenido un inicio tímido. Leer Más

   Eres muy temprano para considerar la eficiencia de las vacunas, pero están apareciendo mutaciones en este virus, pequeños cambios genéticos en el ADN que altera la única proteína que nuestros sistemas inmunológicos pueden atacar: la proteína espiga o pico del virus. Se ha demostrado que estas nuevas variedades del virus son aún más contagiosas y peligrosas, que el virus inicial.

Una mezcla de vacunas podría ser mejor

   Los desarrolladores de vacunas a menudo combinan dos vacunas que tienen diferentes maneras de activar el sistema inmunológico, para combatir la misma enfermedad. Los investigadores están ansiosos por implementar la estrategia, conocida como un impulso primario heterólogo, contra el coronavirus. El año pasado, los reguladores europeos aprobaron una combinación heteróloga de refuerzo primario para proteger contra el ébola, y las vacunas experimentales contra el VIH a menudo se basan en esta estrategia. Pero aún no se ha probado para vacunas contra COVID-19, que generalmente se administran como una inyección repetida de la misma vacuna. Leer Más

   Un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford decidieron realizar esta prueba. Para esto, aplicaron primero la vacuna contra el coronavirus producida por Oxford. Esta vacuna utiliza la cubierta protectora de virus inofensivo para trasportar sólo la información genética del virus SARS-CoV-2. La segunda vacuna fue la producida por la empresa Moderna; esta utiliza una cubierta de membrana hecha por grasas, que transporta la información genética del SARS-CoV-2 a las células del paciente. La información genética que trasportan las dos vacunas son las que fabrican la proteína espiga o pico del virus patógeno, que son fáciles de reconocer por las proteínas inmunológicas llamadas anticuerpos.

Una nueva perspectiva en la vacunación

   Algunos investigadores también piensan que la combinación de dos vacunas podría fortalecer la respuesta inmunitaria al aprovechar las mejores características de cada una. Eso sería particularmente deseable ahora que los desarrolladores de vacunas están combatiendo variantes más peligrosas del mismo coronavirus que parecen ser parcialmente resistentes a ciertas respuestas inmunes. Es posible que las respuestas sean mejores de lo que cualquiera de las vacunas puede lograr por sí sola. Pero eso está por probarse experimentalmente para COVID-19.Leer Más

   La capacidad de mezclar y combinar vacunas podría hacer que los programas de vacunación fueran más flexibles: aceleraría el proceso y reduciría el impacto de cualquier interrupción de la cadena de suministro. Realmente hace que la implementación sea mucho más simple.

Enfoque de células T inmunes

   El ensayo de Oxford tiene como objetivo inscribir a 820 personas y probará dos programas de dosificación: uno con 4 semanas entre las dos inyecciones y otro con un intervalo de 12 semanas. La prueba no analizará directamente qué tan bien protege la combinación contra COVID-19; un estudio de este tipo necesitaría ser mucho más grande y llevaría mucho tiempo completarlo. En cambio, el equipo tomará muestras de sangre con regularidad para medir los niveles de anticuerpos y células inmunes llamadas células T que los participantes producen contra el coronavirus. También supervisará los problemas de seguridad.

  Las células T podrían ser clave para estimular la respuesta inmunitaria. Las vacunas de ARN han generado poderosas respuestas de anticuerpos al coronavirus SARS-CoV-2. Pero no han demostrado ser tan buenos como las vacunas AstraZeneca y Oxford para estimular una clase de células T llamadas células T CD8 + . Estas células pueden fortalecer una respuesta inmunológica al identificar y destruir las células infectadas con el virus.

   Los estudios en animales sugieren que una respuesta inmune fortalecido es posible: en una prueba preliminar publicado el bioRxiv , los investigadores informaron que una combinación de una vacuna contra el coronavirus del ARN y la vacuna AstraZeneca despertaron las células T en ratones mejor que cualquiera de las vacunas solo.

Vectores virales

  Otras combinaciones podrían producir resultados similares. Un inmunólogo de la Universidad Católica de Corea está particularmente interesado en ver ensayos de la vacuna de AstraZeneca junto con una vacuna a base de proteínas fabricada por Novavax en Gaithersburg. Las vacunas proteicas, estas son donde se inyecta directamente en el paciente las proteínas del virus patógeno, para que el cuerpo las identifique como amenaza, las cuales provocan respuestas inmunes de manera similar a las vacunas de ARN, y la vacuna de Novavax podría ser más fácil de fabricar y distribuir que las vacunas de ARN.

 

https://www.nature.com/articles/d41586-021-00315-5

https://www.miradaalaciencia.com/2020/12/por-que-los-ninos-responden-mejor-covid.html

https://www.miradaalaciencia.com/2020/12/coronavirus-mutante-ataca-el-reino-unido.html

martes, 15 de diciembre de 2020

2020, EL AÑO DEL COVID-19

 



El evento que definirá el año 2020 será una enfermedad, desconocida entonces, que se expandió por el mundo de forma vertiginosa y que mató a 1.5 millones de personas, e infectó a 28,2 millones de personas con síntomas de moderados a fuertes. Las personas con síntomas graves podían presentar daños no solo a los pulmones, sino también en el corazón, el sistema inmunológico, el cerebro y otros lugares.



Un Nuevo Virus

   La velocidad de la propagación de la enfermedad conocida como COVID-19 fue asombrosa, desde los primeros casos hasta el anuncio de que dicha enfermedad era una pandemia pasaron solo cuatro meses. De hecho, el 11 de enero, se publicó el genoma del virus SARS-CoV-2, y poco tiempo después se descubrió que el virus se podía trasmitir de persona a persona y entonces empezaron las investigaciones de esta enfermedad.

   Para febrero, se descubrió que el virus patógeno invadía las células humanas adhiriéndose a unas proteínas, llamadas ACE2, que se encuentran en la superficie de estas y que se encargan de controlar la presión que existe en su alrededor. Se encuentran en muchos órganos incluidos los pulmones y los intestinos. Esa abundancia de objetivos podría ayudar a explicar la devastadora variedad de síntomas de COVID-19, que van desde neumonía hasta diarrea y accidentes cerebrovasculares.

   En marzo, algunos científicos estaban sugiriendo que los diminutos 'aerosoles' (pequeñas gotas de saliva, que pueden y que salen de la boca del paciente al momento de hablar) cargados de virus, que pueden permanecer en el aire durante largos períodos, juegan un papel en la transmisión. Pero no todos los investigadores estuvieron de acuerdo, y algunos gobiernos y organizaciones de salud pública tardaron meses en adaptarse a la evidencia de que esta era una forma de propagación del virus. Los investigadores también han aprendido que las personas pueden transmitir la enfermedad antes de desarrollar síntomas. Sin controles, aproximadamente la mitad de toda la transmisión del SARS-CoV-2 comienza con personas infectadas que aún no han tenido síntomas, según un análisis publicado el mes pasado.

   Quizás el mayor misterio que rodea a la biología del virus es de dónde llegó. Una fuerte evidencia sugiere que se originó en los murciélagos, y señalan a un gran mercado de venta de animales exóticos para alimento, en Wohan, China, como el origen del brote, y probablemente pasó a los humanos a través de un animal intermedio. Varias especies animales son susceptibles a la infección por SARS-CoV-2, incluidos gatos y visones. En septiembre, la Organización Mundial de la Salud (OMS) formó un equipo científico para investigar el origen animal de la pandemia, comenzando su búsqueda en China y expandiéndose a otros lugares. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y otros han afirmado, sin pruebas sustanciales, que un laboratorio chino liberó el SARS-CoV-2, pero la mayoría de los científicos creen que es muy poco probable.



Intentos de control: aciertos y fracasos

   Desde los primeros días de la pandemia, los epidemiólogos se apresuraron a desarrollar modelos matemáticos y estadísticos para predecir la propagación del virus y sugerir qué medidas de salud pública podrían ayudar a controlarlo. En ausencia de vacunas o tratamientos, los funcionarios de todo el mundo se han basado en lo que se conoce como intervenciones no farmacéuticas, como los cierres de lugares públicos, el distanciamiento social y el uso de mascarillas. En enero, los funcionarios de Wuhan mostraron la rapidez con la que cerrar casi todos los aspectos de la vida diaria podría contener el virus. Gran parte del mundo lo siguió, con restricciones de movimiento similares.

   Pero el impacto económico de los cierres fue rápido y severo, lo que llevó a muchos países a abrirse antes de que el virus estuviera bajo control. La incertidumbre al principio de la pandemia sobre si el virus se transmitía por el aire llevó a un debate sobre los beneficios de usar máscaras faciales, que se politizó, particularmente en los Estados Unidos. Mientras tanto, las teorías de la conspiración, la desinformación y la ciencia incompleta se propagan casi tan rápido como el virus. Estos incluyeron discusiones sobre los méritos de dejar que el virus siga su curso en lugar de controlarlo.

   Los países que anularon la propagación viral de manera temprana, como Vietnam, Taiwán y Tailandia, utilizaron una combinación de enfoques, que incluyen bloqueos completos, pruebas generalizadas, mandatos de uso de máscaras y rastreo digital de contactos. En Singapur, Nueva Zelanda e Islandia, los agresivos programas de prueba y rastreo, combinados con estrictas medidas de aislamiento, ayudaron a casi eliminar el virus, permitiendo que la vida volviera casi a la normalidad. Esas acciones tempranas y agresivas realmente ayudaron a ralentizar la transmisión.

   Pero en muchos países, los funcionarios tardaron en actuar, ignoraron los consejos científicos o tuvieron problemas para aumentar las pruebas. El resultado fue un aumento en las infecciones que condujo a una segunda ola. Y en los Estados Unidos y Europa Occidental, las infecciones y muertes por COVID-19 ahora están aumentando una vez más.



Las Vacunas

   En medio del caos, un esfuerzo científico histórico ha dado al mundo vacunas contra una enfermedad que la humanidad ni siquiera conocía hace un año. Las vacunas COVID-19 se han desarrollado y probado a una velocidad asombrosa. En el último recuento, en noviembre, la OMS dijo que había más de 200 en desarrollo vacunas diferentes, aproximadamente 50 de los cuales se encuentran en diversas etapas de ensayos clínicos. Utilizan una variedad vertiginosa de enfoques, desde la inoculación de la vieja escuela con el virus SARS-CoV-2 químicamente inactivado hasta tecnologías más nuevas que nunca antes habían producido vacunas autorizadas.

   Los resultados de grandes ensayos de eficacia han demostrado que las vacunas desarrolladas por la empresa farmacéutica Pfizer y la empresa de biotecnología alemana BioNTech; La empresa estadounidense de biotecnología Moderna; y la compañía farmacéutica AstraZeneca y la Universidad de Oxford, Reino Unido, previenen eficazmente el COVID-19. El mes pasado, los reguladores del Reino Unido y los Estados Unidos emitieron una autorización de emergencia para la vacuna de Pfizer, lo que permitió su uso generalizado, y se espera que los reguladores de la Unión Europea tomen una decisión en las próximas semanas. Las vacunas desarrolladas en China y Rusia ya habían sido aprobadas, pero antes de que se completaran las pruebas de etapa final en personas.

   Las vacunas de Pfizer y Moderna parecen tener alrededor del 95% de efectividad en la prevención de COVID-19, mientras que la eficacia de AstraZeneca y Oxford sigue siendo incierta. Persisten preguntas importantes: ¿Qué tan bien previenen las vacunas enfermedades graves, especialmente en las personas mayores, y cuánto dura la protección?  Y los científicos aún no saben si las vacunas evitarán que las personas propaguen el virus; muchas vacunas para otras enfermedades no lo hacen.

Para que las vacunas hagan su trabajo, deben llegar a quienes más las necesitan. Los países ricos, incluidos los Estados Unidos, el Reino Unido, los miembros de la Unión Europea y Japón, han comprado con antelación miles de millones de dosis de numerosas vacunas. Un esfuerzo por adquirir vacunas para países de ingresos bajos y medianos ha obtenido el apoyo de muchos países ricos, en particular, no Estados Unidos, pero su éxito no es seguro. Existen innumerables obstáculos para fabricar y distribuir vacunas; por ejemplo, Pfizer's debe mantenerse a -70 ° C, lo que planteará problemas en áreas del mundo sin la infraestructura para almacenamiento en frío. Seguramente surgirán más dificultades.Leer más


https://www.miradaalaciencia.com/2020/05/vacunas-de-arn.html

 

https://www.miradaalaciencia.com/2020/12/por-que-los-ninos-responden-mejor-covid.html


https://www.miradaalaciencia.com/2020/12/estados-unidos-aprueba-la-vacuna-pfizer.html


https://www.miradaalaciencia.com/2020/07/prueba-de-vacuna-de-oxford-entra-en.html


https://www.miradaalaciencia.com/2020/08/primera-prueba-solida-de-reinfeccion.html

 

https://www.nature.com/immersive/d41586-020-03437-4/index.html

 

  

sábado, 12 de diciembre de 2020

ESTADOS UNIDOS APRUEBA LA VACUNA PFIZER PARA USO DE EMERGENCIA



El primer informe sobre los resultados de la prueba de seguridad de la Vacuna COVID-19 de Pfizer sorprendió al mundo, a partir de ese momento las demás compañías que fabrican vacunas empezaron a anunciar sus propios resultados. Por lo mismo esta fue la primera vacuna que se aprobó para uso de emergencia.

   El 12 de diciembre de 2020 la Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA) dio el visto bueno para la aplicación de la Vacuna Pfize en Estados Unidos. La lista de países que aprobaron esta vacuna esta creciendo, dando a las organizaciones de salud en todo el mundo una herramienta importante para poder luchar contra el COVID-19.

   El 10 de diciembre se reunió el Comité Asesor de Vacunas y Productos Biologícos Telacionados (VRBPAC) en una sesión abierta para discutir la Autorización de Uso de Emergencia (EUA) de la Vacuna Pfizer-BioNTech COVID-19 para la prevención de COVID-19 en personas de 16 años o más. La discusión se realice en línea y el comité dio su aprobación.

   Se espera que, en los próximos días, grupos selectos de personas en los Estados Unidos podrían, por primera vez, comenzar a recibir vacunas COVID-19 fuera de un ensayo clínico. Encontraron que tenemos un producto eficaz y que pronto estarán disponibles para la gente. Hasta el momento todos las vacunas candidatos a la aprobación, gracias a las nuevas tecnologías, han demostrado que tienen una eficiencia superior al 90%, porcentaje que nunca se había visto en otras vacunas. La vacuna, desarrollada utilizando una estrategia innovadora nunca utilizada en los Estados Unidos fuera de los ensayos clínicos, contiene ARN mensajero (ARNm) que codifica la proteína de superficie, pico, del SARS-CoV-2, el virus pandémico.



  Después de escuchar presentaciones detalladas sobre la eficacia y los datos de seguridad de la vacuna de parte de científicos de Pfizer y la FDA, así como los comentarios públicos, el VRBPAC votó 17 a cuatro a favor de la EUA con una abstención. Varios miembros que no votaron por la EUA enfatizaron que solo se opusieron a permitir el uso de la vacuna en jóvenes de 16 y 17 años, porque pocos estaban en el estudio y existen escasos datos de seguridad para esas edades. Los adolescentes no se enferman mucho [por COVID-19], rara vez son hospitalizados y apuesto a que es una cantidad muy pequeña de muertes.

   Aunque la vacuna requería dos dosis para ofrecer la protección más sólida, los científicos de Pfizer notaron que la protección inmunológica comenzó a aparecer aproximadamente 2 semanas después de la primera dosis. Un análisis de casos de COVID-19 con sintomático que ocurrió poco después de la primera dosis de la vacuna, pero sin haber recibido la segunda dosis, encontró 32 casos que padecieron la enfermedad entre los vacunados, en comparación a 82 casos en los que recibieron placebo, lo que se traduce en una eficacia del 52,4%. Ni el personal de la FDA ni los representantes de Pfizer abogaron por el uso de una sola dosis, ya que dos dosis ofrecían claramente una protección mucho más sólida. Pero las primeras pruebas de eficacia indican que la vacuna podría comenzar a tener un impacto aproximadamente 1 mes antes de que alcance su máxima potencia.



  El ensayo estudió la vacuna en participantes que tenían entre 12 y 91 años de edad. El SARS-CoV-2 causa la enfermedad más grave y la muerte en los ancianos y en las personas obesas o con comorbilidades subyacentes como diabetes o problemas respiratorios crónicos. Los mayores de los grupos de 65 años constituyeron el 21% del total de participantes en el ensayo. Los negros, que también sufren de manera desproporcionada por el COVID-19, constituían alrededor del 10% de los voluntarios. Más de un tercio de los voluntarios eran obesos y uno de cada cinco tenía una comorbilidad. La mayoría de los participantes vive en los Estados Unidos, pero los sitios de prueba también estaban en Argentina, Brasil, Alemania, Sudáfrica y Turquía.

  Varios miembros del comité, que está compuesto principalmente por médicos, enfatizaron que los beneficios de la vacuna claramente superan los riesgos.

 

https://www.sciencemag.org/news/2020/12/fda-panel-backs-pfizers-covid-19-vaccine-paving-way-emergency-use-united-states


UNA ADVERTENCIA DADA DESDE 2015 SOBRE EL PELIGRO DE EL CORONAVIRUS

El artículo siguiente fue publicado en la revista The Scientist el  16 de noviembre de 2015, por Jef Akst. En estos momento, donde ya hemos ...