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sábado, 2 de mayo de 2020

VACUNAS PARA ATACAR BACTERIAS RESISTENTES A ANTIBIÓTICOS



Desde el inicio de la aplicación de los antibióticos se detectaron cepas de bacterias resistentes a ellos. Siempre fue un problema importante, pero la constante búsqueda de nuevos antibióticos volvía fácil remplazar el antibiótico que no funcionaba y aplicar otro con las mismas características. Pero según pasó el tiempo las bacterias fueron desarrollando resistencias a varios antibióticos y eso volvía más difícil la medicación del paciente. El problema está creciendo y cada vez aparecen más bacterias resistentes a varios antibióticos, llamadas por la prensa “Superbacterias”.
   Uno de muchos ejemplos es la bacteria Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, que tolera varias de las principales clases de antibióticos y ya es un gran problema en los hospitales. La comodidad de atacar a una infección simple con antibióticos se ha mantenido durante décadas, lo que origina una selección en la población de bacterias, dejando que las bacterias resistentes se reproduzcan libremente y elimina a los microbios que no tienen esa resistencia. Las bacterias resistentes cresen en número y se pueden diseminar esparciendo su capacidad para resistir antibióticos por medio de intercambio de información genética.
   Desde hace años se han acumulado informes y publicaciones para apoyar el usar la vacunación para prevenir enfermedades infecciosas, que, si se presentan, sólo podrían ser atendidas con antibióticos. La resistencia a los antimicrobianos plantea una amenaza sustancial y creciente para la salud y el bienestar económico del mundo. El uso de la vacunación podría evitar el consumo de gran cantidad de antibióticos, principalmente en los países y poblaciones de pocos recursos económicos, donde los padecimientos de este tipo son más frecuentes. Se espera que, al recurrir a vacunas contra las enfermedades bacterianas más comunes, se reduciría el consumo de antibióticos.
   Estas publicaciones demuestran que las vacunas conjugadas contra el neumococo y las vacunas vivas atenuadas contra el rotavirus confieren una protección del 19.7%, en comparación contra los antibióticos que tratarían episodios de infección respiratoria aguda y diarrea, entre niños, en los cuales dichas enfermedades son más frecuentes.
  Se calcula que la protección directa resultante de la cobertura universal de estas vacunas podría prevenir 40.0 millones de episodios adicionales de enfermedades que se tratarían con antibióticos. Esta evidencia apoya la priorización de las vacunas dentro de la estrategia global para combatir la resistencia a los antimicrobianos.
   La infección respiratoria aguda, ocasionada por el neumococo, y la diarrea, por el rotavirus, son las principales causas del uso de antibióticos entre los niños de bajos recursos económicos. Aunque el rotavirus no puede ser combatido por los antibióticos. Claro que los antimicrobianos salvan vidas a diario, pero también es verdad que la resistencia de las bacterias está aumentando.
   Las vacunas conjugadas (PCV) que atacan a 10 y 13 tipos de Streptococcus pneumoniae y vacunas vivas atenuadas contra el rotavirus se dirigen a las causas predominantes de enfermedades respiratorias y diarrea en niños. Se podría evitar el consumo de antibióticos al aplicar vacunas una vez en la niñez temprana y así evitar futuras infecciones de esos patógenos.  Aunque estas vacunas se han introducido recientemente en los programas de inmunización pediátrica de rutina de países de todo el mundo, como las vacunas contra la influenza, tos ferina, tétanos, difteria, herpes zoster, neumococo, hepatitis, varicela y otras.
   Los estudios demuestran que existe una relación entre la pobreza, principalmente por la falta de medidas higiénicas, y la aparición de enfermedades infecciosas y el consumo de antibióticos. Caso contrario en los países desarrollados. Se ha encontrado que las vacunaciones tempranas contra los neumococos y el rotavirus han reducido considerablemente la aparición de estas enfermedades en la población. Notando que, al encontrarse una parte de la población infantil vacunada, esto reduce la aparición de la enfermedad en los niños no vacunados, por el simple motivo que la carga de patógenos en el ambiente se reduce al disminuir la población de niños infectables.
   Queda mucho que hacer, pero los resultados han mostrado hasta ahora una clara tendencia, pequeña al principio, de la baja de las bacterias resistentes a los antibióticos y de la disminución en la aparición de las enfermedades.


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