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domingo, 13 de septiembre de 2020

EL CÁNCER ATACA MÁS A LOS HOMBRES

 

El Cáncer ataca más a lños hombres


Se ha encontrado que el cáncer se concentra más en los hombres que en las mujeres. Aun no se entiende bien por qué ocurre esto, pero las estadísticas demuestran esta diferencia tan grande entre los sexos.

   Un grupo de investigadores tomaron los datos de varias instituciones de salud en el mundo y compararon la incidencia del cáncer entre ambos sexos y encontraron gran diferencia entre la incidencia de esta enfermedad. Analizaron cuatro conjuntos de datos de incidencia de cáncer del Programa de Vigilancia, Epidemiología y Resultados Finales, SEER (EE. UU., 1975-2015), del Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE. UU., del Registro de Cáncer de Mayo Clinic (1970-2015), de Suecia (1970-2015) y del Informe Mundial sobre el Cáncer en 2012.

   Encontramos que todos los cánceres humanos tenían dimorfismo sexual estadísticamente significativo con predominio masculino en los Estados Unidos y mayormente significativo en la Clínica Mayo, Suecia y los datos mundiales, excepto el cáncer de tiroides, que es predominantemente femenino.

 

El cáncer y el dimorfismo sexual es un tema ignorado

   Este tema ha sido ignorado a propósito en todos los estudios sobre el cáncer. Aunque cada año se publican cientos de informes epidemiológicos sobre el cáncer, estos informes se centran principalmente en ubicaciones geográficas de países, regiones o en todo el mundo, tipos específicos de cáncer y / o poblaciones específicas, olvidándose por completo de las diferencias entre hombres y mujeres.

   El cáncer causa aproximadamente una cuarta parte de las muertes en los Estados Unidos cada año y es un problema importante de salud pública no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo. Múltiples factores podrían contribuir al dimorfismo sexual de los cánceres humanos, como las variaciones y mutaciones genéticas específicas del sexo y las respuestas específicas del sexo a las sustancias que ocasionan esta enfermedad.

 

Porcentajes de aparicion de 40 tipos de canceres
                                    La imagen se puede ampliar

Algunos resultados del cáncer por sexo

   Basándonos en las especificidades de los órganos entre sexos, clasificamos los cánceres humanos en dos grupos: cánceres dimórficos por sexo y específicos por sexo (que solo se presenta en un género). Investigamos un total de 30 tipos de cánceres humanos (Tabla  1) y encontramos que 24 de ellos eran específicos para un sexo con significación estadística, dos de ellos eran específicos de hombres (cáncer de próstata y cáncer testicular), y cuatro de ellos eran específicos de mujeres (cáncer de mama, cáncer de cuello uterino, cáncer de ovario y útero). El cáncer de mama tiene una incidencia extremadamente baja en los hombres, pero seguimos considerando el cáncer de mama como específico de la mujer porque las glándulas mamarias apenas se desarrollan en los hombres. A excepción del cáncer de tiroides, que es predominantemente femenino, el resto de los 23 tipos de cánceres que se presentan sólo en un sexo son predominantemente masculinos.

   A pesar que hubo diferencias entre las distintas organizaciones que dieron los datos, donde algunos canceres no demostraron diferencias significativas en un lugar, pero si en otros, los datos en general son bastante consistentes, y apoyan la idea de que el cáncer es predominantemente masculino.

 
Tratando de encontrar la diferencia entre los dos sexos

   El sexo es una de las características o variables más obvias en los seres humanos o los mamíferos. Las diferencias de sexo en la susceptibilidad a los cánceres humanos se descubrieron hace casi un siglo. Sin embargo, los mecanismos que subyacen al dimorfismo sexual en los cánceres humanos se han investigado poco y, por lo tanto, apenas se han realizado aplicaciones clínicas relacionadas.

   Se trata de encontrar los motivos para que existan estas diferencias. Estudios previos también mostraron que las diferencias alimentarias entre los dos géneros y la manera como se digieren los alimentos  podrían conducir a diferencias sexuales en los cánceres gastrointestinales, los hombres no mineros todavía tenían una mayor incidencia de mesotelioma (un tipo de cáncer que se presenta en los tejidos que recubren las partes internas de la cavidades corporales) que las mujeres no mineras, y la infección por VIH, predominantemente masculina, no mostró grados similares de incidencia masculina dominante en el sarcoma de Kaposi. Sin embargo, las hormonas sexuales provocan las diferencias entre hombres y mujeres, y la mayoría de los factores las diferencias sexuales podrían provocar cambios en los niveles de hormonas sexuales o la mayoría de las observaciones entre los diferentes géneros podrían derivarse de las diferencias en la señalización de las hormonas sexuales entre sexos. Las hormonas sexuales, es decir, los estrógenos en las mujeres y los andrógenos en los hombres, son los impulsores del dimorfismo sexual y su señalización a través de los receptores de estrógenos y el receptor de andrógenos.

 
Ejemplos delos canceres de acuerdo al sexo

   Tenemos varios ejemplos de canceres que atacan al hombre dadas en un porcentaje. Un ejemplo es el Sarcoma de Kaposi con una incidencia en los datos de SEER se encontró que los hombres tuvieron un porcentaje de 0.85 de incidencia, mientras que las mujeres tuvieron un 0.07; para este mismo padecimiento en Suecia, los hombres tuvieron 0.15, mientras que las mujeres tuvieron 0.04; la Clínica Mayo tuvo un porcentaje de 6, mientras que las mujeres no tuvieron ninguna incidencia.

   En el caso del cáncer de hígado, datos de SEER dicen que es 10.83 en hombres y en mujeres 3.68. Los porcentajes de Suecia 5.58 en hombres y un 3.06 en mujeres. Los datos de la clínica Mayo en hombres son 3.37 y en mujeres en 1.87. Los datos del mundo de este tipo de cáncer es 16.30 en hombres y en mujeres es 6.9.

   El estudio citado muestra que el cáncer ataca más a los hombres, pero no se ha estudiado lo suficiente.

 

https://link.springer.com/article/10.1186/s12885-019-5902-z

 

jueves, 4 de junio de 2020

ANTICANCERÍGENOS AFECTAN A LOS NIÑOS CON CÁNCER




El cáncer pediátrico está presente en nuestra sociedad, la consideramos una enfermedad injusta que afecta a lo que más nos empeñamos en proteger. Pero cerca de 83% de los pacientes con cánceres infantiles pueden sobrevivir a la enfermedad. Aunque es el tratamiento que lucha contra este cáncer lo que causa mayor daño a largo plazo. El 80% de los sobrevivientes tienen al menos una afección de salud grave, incapacitante o potencialmente mortal a los 45 años.

   Hace pocos años la gran mayoría de los niños con cáncer morían. Por lo tanto, tener niños sobrevivientes al cáncer, iban desde preescolares hasta adultos jóvenes, con padecimientos provocados por el tratamiento para erradicar el cáncer que creció en sus cuerpos, era algo nuevo para los médicos. Todos se habían recuperado de la leucemia, el linfoma u otros tipos de cáncer.

   En la década de 1980, un milagro médico hizo su aparición. Los ensayos clínicos habían señalado las combinaciones de fármacos y radiación para salvar a niños que alguna vez estaban condenados a la muerte por cáncer. Las tasas de supervivencia, de menos del 9% para la leucemia en la década de 1960, hoy en día supera el 50% y sigue aumentando. Los oncólogos y las familias celebraron lo antes inimaginable: fiestas de cumpleaños, graduaciones de secundaria, una vida aliviada de terrible estrés y miedo.

   Sí, ya no tenían cáncer, pero tampoco estaban sanos. La quimioterapia y, en el caso de los supervivientes del linfoma, las radiaciones utilizadas para reducir los tumores torácicos les habían dejado los corazones debilitados. Desde meses hasta más de una década después del tratamiento, llenaban las salas de los cardiólogos pediátricos, esperando encontrar cura para su mal.

   Ellos llegaban sufriendo de arritmia cardíaca anormal o insuficiencia cardíaca. Otros se encontraron con una serie de otras enfermedades: un segundo cáncer causado por el tratamiento para el primero, infertilidad, dificultad para aprender, anomalías tiroideas, deterioro de la función pulmonar, enfermedad renal. A medida que más niños sobrevivieron, más médicos aprendieron cuán alto podría ser el precio de la supervivencia.

   Actualmente, las tasas de curación para dos cánceres infantiles comunes, el linfoma de Hodgkin y la leucemia linfoblástica aguda, son más del 90% en los Estados Unidos y Canadá; en general, el 83% de los pacientes con cáncer infantil se convierten en sobrevivientes a largo plazo. Pero en un estudio de 2014, el 80% tenía al menos una condición de salud grave, incapacitante o potencialmente mortal a los 45 años. Los médicos e investigadores están aprendiendo cada vez más cómo el tratamiento del cáncer remodela el crecimiento y el desarrollo de cuerpos pequeños en la edad adulta y más allá. Ahora se acerca a 500.000 en los Estados Unidos las personas sobrevivientes al cáncer pediátrico.  A medida que el conocimiento se desarrolla y la población sobreviviente se expande se está llevando a cabo un esfuerzo importante para mitigar los efectos de la terapia contra el cáncer.

   Un médico Gregory Aune, un oncólogo pediátrico del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas. Aune tenía 16 años cuando le diagnosticaron linfoma de Hodgkin. Perdió 30 kilos con los potentes tratamientos contra el cáncer, pero sobrevivió a su enfermedad. En los años siguientes, experimentó problemas de tiroides y se sometió a una cirugía cardíaca de triple bypass a los 35 años. A pesar de la infertilidad inducida por el tratamiento, ahora tiene dos pares de gemelos nacidos de espermatozoides que conservó antes de la quimioterapia y la radiación. Le dijeron que estaba curado del cáncer, pero nadie sabía que surgirían muchos más problemas.

   Los médicos sabían que aproximadamente un tercio de los sobrevivientes desarrollaron un segundo cáncer a los 50 años, probablemente debido al daño del ADN a las células sanas durante el tratamiento; casi el 10% tenía una tiroides hipoactiva; y alrededor del 15% tenía disfunción cardíaca. Los niños que sufrieron un trasplante de médula ósea tenían un riesgo especialmente alto de complicaciones, como infertilidad e insuficiencia renal.

   Un doctor que estudiaba a los sobrevivientes de cáncer pediátrico recuerda:  "Parecen ancianos", recuerda haber pensado en los adultos de entre 20, 30 y 40 años. "Tienen la piel arrugada, caminan lentamente, son débiles, tienen patrones característicos de marcha que tienen en su mayoría ancianos". El interior reflejaba el exterior. Los resultados de las pruebas de esfuerzo cardíaco y las evaluaciones de fuerza muscular fueron "similares a [los de] personas de entre 70 y 80 años".

   Los jóvenes perdieron masa muscular durante la terapia oncológica, encontró. Parece que nunca se vuelven robustos de nuevo. Años más tarde, sus sistemas nerviosos se volvieron lentos y perdieron la función cognitiva. En 2013, los científicos informaron que de 1922 sobrevivientes de cáncer pediátrico con una edad promedio de 33 años, alrededor del 10% se calificó como frágil. Otro 30% tenían cierta pérdida de resistencia y masa muscular. Las proporciones reflejan las de las personas mayores de 65 años.

   Las raíces de ese envejecimiento rápido comienzan después del tratamiento oncológico. La quimioterapia y la radiación provoca la muerte de las células cancerosas, pero también daña y mata muchas células sanas. Las células dañadas a menudo ingresan a la senescencia (vejez celular) como un mecanismo de protección que les permite gastar menos energía. A partir de los resultados de los estudios de envejecimiento celular, en los sobrevivientes de cáncer infantil, las células senescentes "se comunican con otras células a su alrededor", diciéndoles a esas células que también se vuelvan viejas. Esas células "envejecidas" también emiten moléculas que causan inflamación de bajo grado en el cuerpo, que está relacionada con el envejecimiento en personas sanas.

   Otra línea de investigación es la apoptosis, un mecanismo celular que permite la muerte de la célula cuando presenta daños o ya resulta inútil. Los ratones jóvenes —y los niños pequeños— están creciendo, y sus cuerpos deben eliminar las células recién generadas que sean disfuncionales. La apoptosis logra eso. Los tratamientos anticancerígenos activan la apoptosis en las células cancerosas, pero también en los tejidos en desarrollo sanos, lo que pone a los pacientes jóvenes con cáncer en alto riesgo de daño tisular. Por ejemplo: la radiación al cerebro. Puedes dar radioterapia a niveles muy altos a los adultos en el cerebro, y experimentarán un ligero daño neurocognitivo. Pero si le haces lo mismo a un niño muy pequeño, puedes devastar su capacidad de aprender.

   Las investigaciones siguen y esperan que según aprendan más sobre el cáncer pediátrico y su tratamiento, sea más fácil ayudar a los sobrevivientes.

 



martes, 26 de mayo de 2020

EL GENOMA ALTERADO


 

GENOMA DEL CÁNCER 3

Las translocaciones son un tipo de anomalía en la que un cromosoma se rompe y una parte de él vuelve a unirse a un cromosoma diferente. Esto puede fusionar dos genes, y en algunos casos pueden originar un nuevo gen cancerígeno, llamado oncogén (como BCR-ABL en la leucemia mielógena crónica), pero, en un pequeño número de casos, pueden inactivar un gen supresor de tumores truncándolo o separándolo de su promotor. Un gen supresor tumoral es un gen que reduce la probabilidad de que una célula en un organismo se transforme en cancerígena. ​ Los genes supresores de tumores se encuentran en las células normales y generalmente inhiben la proliferación celular excesiva. El gen que elabora una proteína antitumoral se llama p53. La proteína se encuentra en el núcleo de las células y cumple una función importante en la multiplicación y destrucción de las células. Ayuda a impedir la formación de células anormales, incluso las células cancerosas. Es posible que las mutaciones (cambios) en el gen p53 hagan que las células cancerosas se multipliquen y se diseminen por el cuerpo. Se encontraron estos cambios en una afección genética llamada síndrome de Li-Fraumeni y en muchos tipos de cáncer.

  Una deleción es un tipo de mutación genética en la cual se pierde material genético, desde un solo par de nucleótidos de ADN hasta todo un fragmento de cromosoma. A menudo involucran solo uno o unos pocos genes, y el objetivo siempre es un gen supresor de tumores.

   La amplificación génica es aumento en el número de copias de un fragmento de ADN particular. Una célula tumoral amplifica o copia segmentos de ADN en forma aberrante, como resultado de las señales celulares y en ocasiones debido a daños causados por efectos ambientales. Las amplificaciones en los tumores contienen un oncogén cuyo producto proteico es anormalmente activo, simplemente porque la célula tumoral contiene de 10 a 100 copias del gen por célula, en comparación con las dos copias presentes en las células normales.

   La mayoría de los tumores sólidos tienen docenas de translocaciones; sin embargo, al igual que con las mutaciones puntuales, la mayoría de las translocaciones parecen no tener importancia. Las células cancerosas pueden, tal vez, sobrevivir a la ruptura de cromosomas con mayor facilidad que las células normales porque contienen mutaciones que incapacitan genes como TP53, que normalmente responderían al daño del ADN desencadenando la muerte celular.

   En el genoma los genes codificadores de proteínas representan solo ~ 1.5% del genoma total, y el número de alteraciones en regiones no codificantes es proporcionalmente mayor que el número que afecta a las regiones codificantes.

   Aunque todos los 20,000 genes codificadores de proteínas han sido evaluados en los estudios de secuenciación de todo el genoma de 3284 tumores, con un total de 294,881 mutaciones reportadas, solo se han descubierto 71 genes supresores de tumores y 54 son oncogenes.

   Los estudios epidemiológicos han sugerido que los tumores sólidos normalmente requieren de cinco a ocho mutaciones, ahora interpretados como alteraciones en los genes impulsores, para desarrollarse. En tumores pediátricos como los meduloblastomas, el número de mutaciones del gen relevante es bajo (cero a dos). En los tumores adultos comunes, como los cánceres pancreáticos, colorrectales, de mama y de cerebro, el número de genes impulsores mutados suele ser de tres a seis, pero varios tumores tienen solo una o dos mutaciones genéticas. ¿Cómo se puede explicar esto, dada la noción ampliamente aceptada de que el desarrollo y la progresión del tumor requieren múltiples alteraciones genéticas secuenciales adquiridas durante décadas?

   Se ha encontrado que el 99.9% de las alteraciones en los tumores (incluidas las mutaciones puntuales, las alteraciones del número de copias, las translocaciones y los cambios epigenéticos distribuidos por todo el genoma, no solo en las regiones de codificación) son irrelevantes en el desarrollo del tumor. Son simplemente cambios sin importancia. Las células normales también sufren alteraciones genéticas a medida que se dividen. Sin embargo, las células normales están programadas para sufrir la muerte celular en respuesta a tales alteraciones, tal vez como un mecanismo protector contra el cáncer. Por el contrario, las células cancerosas han evolucionado para tolerar la complejidad del genoma mediante la adquisición de mutaciones en genes como TP53. Por lo tanto, la complejidad genómica es, en parte, el resultado del cáncer, más que la causa.


https://distanciaviento.blogspot.com/2020/05/aspectos-del-genoma-del-carcer-2.html



https://www.blogger.com/blog/post/edit/8605972199640497460/7473875786473566452

CÁNCERES ORIGINADOS POR DAÑO A LOS CROMOSOMAS

GENOMA DEL CÁNCER 2

 

Ahora sabemos que los cánceres se pueden producir por mutaciones pequeñas el en genoma de la célula, que son acumulativos, que se incrementan con el tiempo. No todas las mutaciones conducen a canceres, algunas son solo alteraciones que no afecta a la célula. Que las mutaciones que conducen hacia un cáncer son acumulativas, las mutaciones favorables para la formación de tumores se presentan en etapas, que una alteración genética que le proporciona una ventaja de división a la célula sobre sus compañeras ya puede formar pequeñas acumulaciones de células que se podrían considerar como colones. Se necesita varias alteraciones genéticas más para poder trasformar una célula normal en una célula tumoral. Se tienen bien clasificados los genes que se tienen que alterar para producir un tumor. Todo lo anterior se refiere sólo a mutaciones pequeñas, alteraciones de uno o varios nucleótidos, y son consecuencia de alteraciones aleatorias que llegan por casualidad a la célula para alterarla.

   Ya que la aparición de mutaciones en el genoma de un tumor es predecible y cuantificable, al analizar los datos se pueden obtener conclusiones interesantes: en primer lugar, lleva décadas desarrollar un cáncer metastásico (tumores que pueden enviar células cancerosas al resto del cuerpo) en toda regla. En segundo lugar, prácticamente todas las mutaciones que llevan a la metastásicas ya estaban presentes en una gran cantidad de células en los tumores cuando estos iniciaban.

   La metástasis es responsable de la muerte de la mayoría de los pacientes con cáncer. El tumor primario puede extirparse quirúrgicamente, pero para entonces ya envió miles de células metastásicas al resto del cuerpo, a menudo estos invasores son indetectables y generalizados, permanecen y finalmente se agrandan, comprometiendo la función de los pulmones, el hígado u otros órganos. Desde una perspectiva genética, parece que debe haber mutaciones que conviertan un cáncer primario en metastásico, al igual que hay mutaciones que convierten una célula normal en un tumor benigno, o un tumor benigno en uno maligno.

    Ya que no se han encontrado genes de la metástasis, es posible que no hay genes para esto. Un tumor primario maligno puede tardar muchos años en metastatizar, pero este proceso es, en principio, explicable solo por procesos que se van actualizando y cambiando de acuerdo a como progresa el tumor. Los tumores avanzados liberan millones de células a la circulación todos los días, pero estas células tienen vidas medias cortas, y solo una fracción minúscula establece lesiones metastásicas. Las células tumorales que circulan por el cuerpo sin control, en dado caso, pueden encontrar un lugar “cómodo” donde alojarse, obteniendo un microambiente favorable para el crecimiento, siguen dividiéndose hasta formar una nueva masa tumoral. Esto proceso en más probable que ocurra mientras más células forma la masa que sele del tumor original. Otro detalle que demuestra que no existen genes para la metástasis, lo demuestra el fenómeno que se produce células normales que al quedar dentro del tejido linfático pueden formar organoides que se desarrollan con normalidad, desarrollándose irrigación sanguínea normal en este último.

   Si las mutaciones pequeñas, en genes específicos, son importantes en la formación del cáncer, también existen otros fenómenos en el núcleo de la célula que son igual de importantes. La mayoría de los tumores sólidos muestran cambios generalizados en el número de cromosomas (aneuploidía), así como deleciones (eliminación de pedazos de un cromosoma), inversiones (se invierte partes del cromosoma, quedando el principio en el lado opuesto), translocaciones (cuando una parte del algún cromosoma termina en otro) y otras anomalías genéticas. Cuando ocurren estos cambios de altera, de forma general, todos los cromosomas, alterando la información genética que contienen. Una de las consecuencias de estas alteraciones es que los genes no se pueden encontrar en los lugares correctos, y esto significa un problema para la célula.


https://distanciaviento.blogspot.com/2020/05/aspectos-del-genoma-del-cancer.html


https://distanciaviento.blogspot.com/2020/05/el-genoma-alterado.html


 

Por la importancia de este artículo se continuará en una tercera parte.


lunes, 25 de mayo de 2020

ASPECTOS DEL GENOMA DEL CÁNCER

GENOMA DEL CÁNCER 1


El surgimiento de la tecnología de secuenciación genómica, perfeccionada en la década de los noventa del siglo pasado, dio una importante herramienta para la comprensión de la herencia. Su resultado más importante fue la secuenciación del genoma humano.

   Pero también se han aplicado con fines médicos, como por ejemplo secuencias el genoma de algunos tipos de cánceres. El proyecto del genoma del cáncer inició en el 2008 y se pudo considerar terminado en el 2012. Y sus resultados también aclararon mucho el panorama a los científicos que estudiaban este padecimiento. A continuación, se ofrece un resumen personalizado y no autorizado de los resultados que se obtuvieron, publicados en Science el 29 de marzo del 2013.

   El primer detalle importante es que se han encontrado 140 genes que pueden originar cáncer si sufren alteraciones genéticas, mutaciones, que pueden producir células tumorales. Un tumor típico puede ser provocado por dos a ocho de estas mutaciones en genes de control. También se presentan más alteraciones genéticas, pero estas ocurren en genes de poca importancia que no pueden favorecer la formación de tumores. Los genes tumorales importantes se pueden clasificar en tres procedimientos celulares importantes: el destino celular, la supervivencia celular y el mantenimiento del genoma.

   El número de mutaciones puede variar de acuerdo al tipo de canceres. Los tumores sólidos más frecuentes que aparecen en colon, mama, cerebro o páncreas, tienen en promedio 33 a 66 mutaciones sutiles que alterarían la producción de sus proteínas. Pero son alteraciones pequeñas de la secuencia de nucleótidos que contiene la información genética, se puede decir que el 90.7% no afecta a la producción de proteínas, un 7.6% no tiene sentido y el 1.7% alteran las proteínas que producen.

   Los tumores que destacan por su número de mutaciones son los melanomas y los tumores de pulmón, que tienen más de 200 pequeñas alteraciones en las secuencias de nucleótidos. Pero esto tiene una razón simple, los tejidos como la piel, para el melanoma, está expuesta a una gran cantidad de luz ultravioleta del sol que altera el genoma. Con respecto a los pulmones estos están expuestos a muchos contaminantes que flotan en el aire que respiramos, muchas de ellas son sustancias mútagenas, y también todavía está muy presente el hábito de fumar. En consecuencia, los cánceres de pulmón de los fumadores tienen 10 veces más mutaciones somáticas que las de los no fumadores.

   También existen alteraciones en las proteínas que reparan los daños a ADN, los tumores que se presentan en este tipo de causas pueden contener miles de alteraciones genéticas.

   Los tumores evolucionan de lesiones benignas a malignas al adquirir una serie de mutaciones a lo largo del tiempo, un proceso que ha sido particularmente bien estudiado en tumores colorrectales. La primera mutación, proporciona una ventaja de crecimiento a una célula epitelial normal, lo que le permite superar las células que la rodean y convertirse en un clon microscópico. Las primeras mutaciones en el colon ocurren con mayor frecuencia en el gen conocido como APC . El pequeño tumor que resulta de esta mutación crece lentamente, pero una segunda mutación en otro gen, como KRAS, desencadena una segunda ronda de crecimiento clonal que permite una expansión del número de células. La primera mutación puede permanecer en su lugar por mucho tiempo, porque son sólo un grupo pequeño de células, con la segunda mutación se desarrolla un poco más, pero con la tercera serie de mutaciones ya se vuelve maligno y peligroso.  Eventualmente generan un tumor maligno que puede invadir, a través de la membrana basal subyacente, mas áreas y hacer metástasis a los ganglios linfáticos y órganos distantes como el hígado. Todos estos cambios sólo les dan una pequeña ventaja a las células tumorales, pero con el paso de los años, este va creciendo un poco más rápido que las células que lo rodean, generando una gran masa.

   El número de mutaciones en ciertos tumores de tejidos autorrenovables está directamente relacionado con la edad. Cuando se evalúa más de la mitad de las mutaciones somáticas identificadas en estas alteraciones que son previas a la formación de tumores; es decir, durante el crecimiento de células normales que reponen continuamente el epitelio gastrointestinal y genitourinario y otros tejidos. Este hallazgo también explica en parte por qué los tumores cerebrales avanzados (glioblastomas) y los cánceres pancreáticos (adenocarcinomas ductales pancreáticos) tienen menos mutaciones que los tumores colorrectales.


https://distanciaviento.blogspot.com/2020/05/aspectos-del-genoma-del-carcer-2.html


https://distanciaviento.blogspot.com/2020/05/el-genoma-alterado.html


domingo, 3 de mayo de 2020

EL SURGIMIENTO DE LA INMUNOTERAPIA CONTRA EL CÁNCER



William Bradley Coley, fue el primero en estimular el sistema inmunológico del paciente para atacar algunos tipos de cánceres. Nació en Westport, Connecticut, 12 de enero de 1862 y murió en Nueva York, 16 de abril de 1936. Fue un cirujano óseo y oncólogo estadounidense. Se le considera como el padre de la inmunología cancerígena.

   En 1891 comenzó a estudiar de forma intensiva las enfermedades cancerígenas. Para esto, en 1892 entró a trabajar al New York Cáncer Hospital. En enero de 1925 fue jefe de cirugía del Hospital for the Ruptured and Crippled. En 1933 se jubiló por motivos de salud, falleciendo 3 años más tarde un día después de ser operado de diverticulitis.

   En 1890, el doctor William Coley asistió apesadumbrado a la muerte de su primer paciente que tenía un cáncer de tejidos blandos llamado sarcoma, aplicó todos sus conocimientos en ese paciente, pero falleció por las complicaciones del cáncer. Coley se sintió culpable y decidió estudiar más sobre ese tipo de cáncer. Buscó en la literatura médica cualquier cosa que pudiera haberlo salvado. Leyó sobre otro paciente de sarcoma cuyo tumor había desaparecido misteriosamente después de una infección bacteriana de la piel. Coley rastreó al hombre y descubrió que seguía sin cáncer siete años después de la infección.

   El caso no era único. Coley pronto encontró ejemplos documentados que se remontan a cientos de años en los que otros habían experimentado tal "regresión espontánea" de cáncer después de la infección. Al razonar que las infecciones podrían haber llevado a los sistemas inmunológicos de estos pacientes a combatir sus tumores, recurrió a la bacteria que ocasionó la infección en el hombre que se curó de cáncer. Infectó deliberadamente a uno de sus propios pacientes de sarcoma con Streptococcus pyogenes, una bacteria esférica que comúnmente infecta la garganta y la piel. En pocas semanas su paciente tuvo una recuperación dramática.

   Coley continuó administrando su vacuna terapéutica contra el cáncer a los pacientes durante las siguientes cuatro décadas, jugando con ella en el camino. Comenzó a usar bacterias muertas por calor para hacer el tratamiento más seguro, y añadió una segunda especie para mejorar su eficacia. Trató a cientos de personas, curando más de una cuarta parte de sus pacientes con sarcoma, además de algunos con otros tipos de cáncer.

   Los resultados que Coley tuvo en su momento, son mejores que los resultados que se obtienen con las terapias modernas.  En 1999, los investigadores compararon 128 de los casos de Coley con 1.675 controles parecidos tratados con terapias modernas contra el cáncer, y encontraron que sus pacientes sobrevivieron a una mediana de 8.9 años, en comparación con 7.0 años para los pacientes contemporáneos. La mitad de los pacientes con sarcoma de Coley vivieron durante diez años, en comparación con el 38% de los tratados con terapia moderna. Coley también mejoró las tasas de supervivencia de diez años para pacientes con cáncer de riñón y de ovario. Lo que Coley consiguió para sus pacientes con sarcoma, en ese entonces, fue mejor que lo que se está haciendo actualmente.

   Pero después de más de un siglo, el campo de la inmunoterapia que Coley lanzó todavía no ha llegado a buen tiempo. La radiación y la quimioterapia se convirtieron en terapias establecidas a mediados de la década de 1900, lo que expulsó a la vacuna de Coley. La quimioterapia y la radiación eran comparativamente fáciles de estandarizar, mientras que el enfoque de Coley requería una calibración cuidadosa para cada paciente y no parecía funcionar tan bien para otros tipos de cáncer como lo hizo para el sarcoma. Los científicos no entendían los mecanismos subyacentes, y algunos médicos no podían replicar los resultados en absoluto.

   Pero, según pasó el tiempo, se comprendió mejor cómo funciona el sistema inmunológico, se entiende mejor cómo funcionan las infecciones, cómo ocurre la regresión del cáncer y de los detalles previamente ignorados del trabajo de Coley.

   A lo largo de la carrera de Coley trabajó con muchos bacteriólogos diferentes que hicieron más de 20 versiones de la vacuna; algunos eran más eficaces que otros. La vacuna que fue hecha por una bacterióloga llamada Martha Tracy fue claramente la versión más exitosa. La cual contiene S. pyogenes muerto y Serratia marcescens, una bacteria de color rojo brillante en forma de varilla que contiene un pigmento que estimula el sistema inmunológico conocido como prodigiosina.

   Este método se está probando actualmente, con las técnicas modernas, en lugar de usar carne molida para cultivar las bacterias, utilizan medios de cultivo en agar y otras alternativas de nuestros tiempos.

  Los expertos están tratando de desarrollar una vacuna utilizando los métodos de los principios del siglo pasado, pero aún no han realizado ensayos controlados de su vacuna. Pero de 2007 a 2012, la compañía les dio a unas 70 personas con cánceres en etapa avanzada, incluyendo melanoma, linfoma y neoplasias malignas en mama, próstata y ovarios. Los tumores se redujeron en aproximadamente el 70% de los pacientes, y el 20% entró en remisión completa, según ellos.

Los resultados se muestran muy prometedores, y varios grupos en el mundo, están tratando de replicar los éxitos de Coley, con el fin de desarrollar una vacuna contra el cáncer.

   

  

¿POR QUÉ PARECE QUE LOS BROTES DE COVID EMPEORARÁN ESTE INVIERNO?

  En estos momentos nadie está seguro de qué pasará a la larga con el COVID-19 en el periodo de invierno en el hemisferio norte. Pero todo...