Mostrando entradas con la etiqueta Medicamentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medicamentos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 17 de junio de 2020

OTRO NUEVO FÁRMACO CONTRA EL COVID-19


Se anunció ayer un nuevo medicamento que promete salvar un tercio de los pacientes enfermos de COVID-19 y que estén en estado crítico, conectados a ventiladores o recibiendo oxígeno para poder sobrevivir, aplicándoles una droga económica y de fácil acceso al público, entre otras ventajas.  

   La lista de fármacos contra el Coronavirus se ha incrementado según la pandemia sigue haciendo estragos. Pero los resultados sobre la efectividad de cada nuevo medicamento terminan en una niebla de datos que es difícil de comprender.

   Algunos medicamentos han sido descartados después de pruebas intensivas, como la cloroquina o hidroxicloroquina, y otros aún continúan con posibilidades, pero hasta ahora no tenemos ningún medicamento eficiente por completo.

   De nuevo se está anunciando otro medicamento: dexametasona. Es un esteroide que se aplica para atacar la principal causa de muerte en los pacientes grabes de COVID-19, la tormenta de citosinas. En ésta, una reacción inmunológica intensa y descontrolada lleva a una reacción que termina dañando al cuerpo y ocasionando inflamaciones que a la larga ocasiona la muerte.

   Los esteroides inhiben el sistema inmunológico para impedir que este mismo sistema pueda ocasionar una saturación de líquidos de los pulmones que termine ocasionando la muerte.

   Los esteroides despiertan controversia, por una parte, la tormenta de citosinas es la causa de muerte de los pacientes de COVID-19, pero también, está claro que aplicar un medicamento que inhiba el sistema inmunológico en medio de una infección viral es también peligroso.

   De hecho, el estudio para probar dexametasona se llevó a cabo en el Reino Unido, se siguieron todas las normas para garantizar resultado confiable y los primeros resultados son muy alentadores. El ensayo, llamado “recuperación”, empezó en marzo, y se pensaba probar varios tipos de medicamentos, pero una destacó sobre los demás. El estudio incluyó a 2,104 participantes que recibieron dexametasona en una dosis baja o moderada de seis miligramos por día durante diez días, y comparó cómo les fue en contra de aproximadamente 4,321 personas que recibieron atención normal para la infección por coronavirus.

   El efecto de la dexametasona fue sorprendente entre los pacientes críticos con ventiladores. Aquellos que estaban recibiendo oxigenoterapia pero que no estaban en ventiladores también vieron una mejora: su riesgo de morir se redujo en un 20%. Pero en medicamento no tuvo efecto en las personas con casos leves de COVID-19, aquellos que no reciben oxígeno o ventilación.

   Después de que se publicaran los resultados el gobierno del Reino Unido anunció que había autorizado de inmediato el uso de dexametasona para pacientes hospitalizados con COVID-19 que necesitaban oxígeno o respiradores. Además de tener buenos resultados con pacientes graves, la dexametasona es barata y de fácil acceso al público. Además de algunos resultados prometedores en epidemias anteriores.

   “Recuperación” está evaluando varias terapias experimentales de COVID-19, incluida la combinación de medicamentos contra el VIH Kaletra, plasma convaleciente y el controvertido fármaco antipalúdico hidroxicloroquina. Cuando los investigadores encontraron, hace 2 semanas, que la hidroxicloroquina no mejoraba los resultados de los pacientes, detuvieron ese ensayo. En los otros ensayos se apegaron a su plan de esperar hasta que 2000 pacientes hubieran recibido un tratamiento y 4000 pacientes se hubieran inscrito en un ensayo de control, porque eso proporcionaría un 90% de posibilidades de aumentar una reducción en las muertes de aproximadamente 18 %. La dexametasona fue el primer fármaco en alcanzar esa meta, por lo que los investigadores detuvieron su ensayo el 8 de junio y comenzaron a analizar los datos.

   La Organización Mundial de la Salud y de muchos países han advertido contra el tratamiento de personas con coronavirus con esteroides, y algunos investigadores estaban preocupados por los informes anecdóticos del tratamiento generalizado con esteroides. Los medicamentos suprimen el sistema inmunitario, lo que podría proporcionar cierto alivio a los pacientes cuyos pulmones están devastados por una respuesta inmunitaria hiperactiva que a veces se manifiesta en casos graves de COVID-19. Pero estos pacientes aún pueden necesitar un sistema inmunitario en pleno funcionamiento para defenderse del virus.

   El ensayo recuperación sugiere que, a las dosis probadas, los beneficios del tratamiento con esteroides pueden superar el daño potencial. El estudio no encontró eventos adversos sobresalientes del tratamiento. Este tratamiento se puede administrar a casi cualquier persona.

   El patrón de respuesta, con un mayor impacto en COVID-19 grave, coincide con la noción de que una respuesta inmune hiperactiva es dañina en infecciones graves a largo plazo.

   La otra alternativa es el fármaco remdesivir, el cual se ha indicado que puede reducir el tiempo de convalecencia de los pacientes en el hospital, pero no ha demostrado que puede reducir el porcentaje de pacientes que fallesen por COVID-19. Además, no está disponible, sólo un reducido número de hospitales tiene acceso a este producto en todo el mundo. Además, que es de difícil aplicación, este medicamento se tiene que aplicar por vía intravenosa, y requiere que esta aplicación se haga durante varios días.

   La dexametasona, por el contrario, es un medicamento básico que se encuentra en los estantes farmacéuticos de todo el mundo y está disponible como una píldora, un beneficio particular ya que las infecciones por coronavirus continúan aumentando en países con acceso limitado a la atención médica. Cuesta £ 50, puede tratar a 8 pacientes y salvar una vida.  


   https://www.nature.com/articles/d41586-020-01824-5


viernes, 5 de junio de 2020

EL MISTERIO DE LA HIDROXICLOROQUINA


Este caso podría ser un buen ejemplo de lo que la aplicación de los criterios científicos para resolver problemas puede significar.

   El 22 de mayo de 2020, la prestigiosa revista Lancet, publicó un artículo donde se decía que la cloroquina y hidroxicloroquina podían tener efectos desastrosos sobre la salud de las personas que la tomaban. Se mencionaba que: “Fue la asociación entre estos regímenes de tratamiento y la aparición de arritmias ventriculares clínicamente significativas”. Y también queda claro que aumenta la muerte hospitalaria. Esto despertó el interés internacional y los medicamentos fueron excluidos para su aplicación en el tratamiento para el COVID 19.

   Esto detuvo muchos ensayos con estos medicamentos en todo el mundo y frenó su aplicación en el tratamiento del COVID 19. Pero pronto el artículo empezó a levantar dudas, investigadores independientes empezaron a sospechar de los datos que presentaba. De hecho, el artículo y otro más publicado por Surgishere, una compañía poco conocida, que se tomó datos de fuentes no claras, fueron examinados encontrando muchas anomalías. Como la asombrosa cantidad de pacientes involucrados y detalles sobre su demografía y las dosis prescritas que parecen inverosímiles. Simplemente era difícil tomarlo en serio después de un análisis detallado.

   La revista Lancet, reaccionó a la gran cantidad de sospechas, pidió un análisis de los datos y los métodos utilizados por los autores de ese artículo. Y publicó el 3 de junio: "Una auditoría independiente de la procedencia y la validez de los datos ha sido encargada por los autores no afiliados a Surgisphere y está en curso, con resultados esperados en breve”. Y antes, el 1 de mayo, la revista New England Journal of Medicine ( NEJM) hizo lo propio con respecto a una artículo anterior publicado por Surgishere.  Este documento informó que tomar ciertos medicamentos para la presión arterial, incluidos los inhibidores de la enzima convertidor de angiotensina (ECA) no parecía aumentar el riesgo de muerte entre los pacientes con COVID-19, como sugirieron algunos investigadores. "Recientemente, se han planteado preocupaciones importantes sobre la calidad de la información en esa base de datos", señaló una declaración de NEJM . "Hemos pedido a los autores que aporten pruebas de que los datos son confiables".

   Surgisphere también publicó un tercer estudio de COVID-19 y ha provocado reacciones intensas. En una reimpresión publicada por primera vez a principios de abril, el fundador y CEO de Surgisphere, Sapan Desai, y sus coautores concluyen que la ivermectina, un medicamento antiparasitario, redujo drásticamente la mortalidad en pacientes con COVID-19. En América Latina, donde la ivermectina está ampliamente disponible, ese estudio ha llevado a los funcionarios del gobierno a autorizar el medicamento para el COVID-19, aunque con precaución, creando un aumento en la demanda en varios países.

  Surgisphere, con sede en Chicago, no ha publicado los datos subyacentes a los estudios, pero hoy Desai dijo: "Organizando un acuerdo de confidencialidad que proporcionará a los autores del documento NEJM el acceso a datos solicitado por NEJM ".

   Mientras tanto, todos los daños ocasionados por estas publicaciones siguen presentes. Muchos investigadores que lideraban los ensayos de cloroquina tuvieron que detenerse, pensando si deberían reiniciar. "El problema es que nos quedamos con todo el daño que se ha hecho", dice White, un co-investigador en un ensayo de hidroxicloroquina. “Todo el mundo piensa que este medicamento es venenoso”.

  Según el artículo, mal manejado, dice: se análisiron casi 15,000 pacientes a los que se les recetó cloroquina o hidroxicloroquina, solos o en combinación con una clase de antibióticos que se ha sugerido para aumentar sus efectos. Un grupo de control consistió en más de 81,000 pacientes que no habían recibido las drogas experimentales. Después de controlar los factores potencialmente confusos, como la edad, la raza, la enfermedad preexistente y la gravedad de COVID-19, los investigadores encontraron que el riesgo de morir en el hospital era del 9.3% para el grupo de control frente al 23.8% para aquellos que reciben hidroxicloroquina junto con un antibiótico, aparentemente la combinación de tratamiento más riesgosa.

   Esto tuvo una reacción importante, y sorprendente, el 25 de mayo, el Director General de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, citó los resultados de Lancet y anunció una suspensión en las pruebas de hidroxicloroquina en pacientes muy enfermos. Los reguladores en Francia y el Reino Unido detuvieron las investigaciones de este medicamento, y ya no permitieron la inscripción en ensayos del medicamento contra la malaria. Y Sanofi, que fabrica el medicamento de marca hidroxicloroquina Plaquenil, dijo que suspendería temporalmente el reclutamiento de pacientes para sus dos ensayos clínicos del medicamento.

    Los autores del artículo reconocen que se necesita más actualización en los datos.

   Otros investigadores inmediatamente tuvieron problemas con el análisis. El estudio no controla adecuadamente la probabilidad de que los pacientes que reciben los medicamentos experimentales estén más enfermos que los controles. El paciente puede depender de altos niveles de oxígeno suplementario, por ejemplo, o empeorar con el tiempo. Pero ese tipo de detalles no están disponibles sobre los pacientes en el estudio Lancet.

   Según los informes el director de la compañía Surgisphere, Sapan Desai, tomó datos de internet, sobre todo lo publicado del COVID 19 y los alteró para que demostraran una tendencia en contra del medicamento.  Claro, los medios científicos son prudentes en hacer ese tipo de declaraciones.

 

https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)31180-6/fulltext


https://www.thelancet.com/journals/lanpub/article/PIIS0140-6736(20)31290-3/fulltext


https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMe2020822


https://www.sciencemag.org/news/2020/06/mysterious-company-s-coronavirus-papers-top-medical-journals-may-be-unraveling



lunes, 1 de junio de 2020

¿CÓMO SE DESCUBRIÓ EL REMDESIVIR?


El descubrimiento del Remdesivir es una historia interesante que me gustaría compartir. Esun antiviral de amplio espectro, desarrollado por la compañía Gilead Sciences, como parte del programa de investigación y desarrollo de la empresa para la hepatitis C.

   En 2015, científicosfederales se dedicaron a buscar entre miles de posibles prospectos un medicamento que pudiera ser útil para el Ébola y el Marburg. Pero los resultados clínicos no fueron buenos y el medicamento se olvidó. Después otro grupo descubrió que remdesivir era activo contra los coronavirus, lo que sugiere la posibilidad de un uso médico más amplio. (2)

  Aunque ya existían científicos trabajando contra el COVID 19 décadas antes de que apareciera. Mark Demison es un virólogo que había estudiado el SARS en 2002 y el MERS en 2012, y como él dijo: “Estábamos bastante seguro de que pronto surgiría otro”.  Los coronavirus son frecuentes en la mayoría de los vertebrados y, como ya están adaptados, en todos ocasionan problemas menores. El problema surge cuando el coronavirus salta de una especie a otra, de hecho, las dos anteriores pandemias de este virus surgieron de esta forma.

   En 2013, Denison y Ralph Baric, estudiaban los coronavirus. Analizando las proteínas que formaban al virus, encontraron una, que es común en todos ellos. Descubrieron que el virus, en el cual su genoma está formado por moléculas de ARN, tienen una proteína especial llamada ARN polimerasa, que copia la información genética del virus para integrarla a los virus recién creados. Pero la mencionada polimerasa no es muy eficiente en el copiado de la información genética, comete muchos errores. Y corresponde a otra molécula, una exonucleasa, corregirlos.  El Remdesivir ataca esta proteína correctora, impidiendo que se den reparaciones en la molécula ARN y el porcentaje del virus viable que salga de la célula atacada sea menor, reduciendo mucho la peligrosidad de la enfermedad. Desde el descubrimiento del SARS pasaron cuatro años hasta que encontraron que el Remdesivir, que estaba en las listas de fármacos experimentales, podía inactivar esa exonucleasa. Ese producto era fabricado por Gilead Biosciences, pidieron el fármaco para hacer pruebas y empezaron experimentos en cultivo de células y en animales.

   Al inicio de enero, cuando el COVID19 empezó a recorrer el mundo, Denison y Ralph comprendieron que era el momento para aplicar sus largos años de investigaciones. Llamaron a Gilead, para decirle que ellos ya habían probado el Remdesivir y que habían obtenido buenos resultados contra los coronavirus.

   De inmediato, Gilead Biosciences probó el medicamento en pacientes en estado crítico, lo que llaman uso compasivo, y consiguieron buenos resultados. En marzo, la empresa, se apresuró a poner en marcha dos ensayos en humanos para examinar la seguridad del medicamento y hallar las dosis más eficaces en unos 1000 enfermos a lo largo de varios meses; en China iniciaron dos estudios clínicos similares.

   Entre tanto, Denison, Baric y un grupo de la Universidad Emory descubrieron otro compuesto, el EIDD-2801, que actúa sobre la misma parte de la proteína. A principios de abril, publicaron sus resultados en ratones, que mostraron una mejoría de la capacidad respiratoria y una reducción de la cantidad de numerosos coronavirus.

   En realidad, no eran los únicos que, después de las anteriores epidemias del coronavirus, estaban investigando como atacar a esos patógenos. Eran varios laboratorios que habían acumulado años de experiencia con esos virus. En el momento en que se describieron la secuencia genética y la estructura del nuevo coronavirus, ya se conocían las enzimas y las proteínas que permiten a la mayoría de los coronavirus propagarse de una célula humana infectada a otra, y también se sabía que el organismo podía desencadenar una respuesta inflamatoria demasiado violenta llamada tormenta de citocinas.

   Todo este esfuerzo y la coordinación de los laboratorios han creado tres estrategias para atacar el SARS. La primera consiste en encontrar compuestos, como el remdesivir y el EIDD-2801, que obstaculicen el mecanismo reproductivo del virus dentro de la célula. La segunda estriba en impedir desde el principio la entrada del virus en las células y evitar que se infecten. La tercera estrategia persigue amortiguar la peligrosa respuesta hiperactiva del sistema inmunitario, una «tormenta de citocinas» capaz de asfixiar al enfermo. Y también buscaron en la oficina de patentes productos similares. Encontrar un producto adecuado para esta enfermedad podría evitar años de desarrollo y pruebas de un producto creado desde el principio. La posibilidad de encontrar un producto adecuado es grande, pero la gran mayoría de los productos investigados serán rechazados.

   Con el tiempo, de la misma manera, surgieron otros fármacos, aún más prometedores. En 2018, mientras buscaban un medicamento adecuado contra la gripe, Painter y sus colaboradores descubrieron el EIDD-2801. En cuanto se hizo pública la pandemia, el investigador, cambió de planes y lo probó para el SARSCoV19. Este fármaco también inhibe la capacidad reparadora de las moléculas del genoma del virus. Además, el EIDD-2801 es eficaz frente a multitud de otros virus de ARN, lo que podría convertirlo en un antivírico polivalente. Pero a diferencia del remdesivir, que se aplica por vía intravenosa, el EIDD-2801 se toma de forma oral, mediante un comprimido que el paciente pueda tomar en casa en la fase inicial de padecimiento para evitar que empeore la enfermedad.

 





sábado, 2 de mayo de 2020

VACUNAS PARA ATACAR BACTERIAS RESISTENTES A ANTIBIÓTICOS



Desde el inicio de la aplicación de los antibióticos se detectaron cepas de bacterias resistentes a ellos. Siempre fue un problema importante, pero la constante búsqueda de nuevos antibióticos volvía fácil remplazar el antibiótico que no funcionaba y aplicar otro con las mismas características. Pero según pasó el tiempo las bacterias fueron desarrollando resistencias a varios antibióticos y eso volvía más difícil la medicación del paciente. El problema está creciendo y cada vez aparecen más bacterias resistentes a varios antibióticos, llamadas por la prensa “Superbacterias”.
   Uno de muchos ejemplos es la bacteria Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, que tolera varias de las principales clases de antibióticos y ya es un gran problema en los hospitales. La comodidad de atacar a una infección simple con antibióticos se ha mantenido durante décadas, lo que origina una selección en la población de bacterias, dejando que las bacterias resistentes se reproduzcan libremente y elimina a los microbios que no tienen esa resistencia. Las bacterias resistentes cresen en número y se pueden diseminar esparciendo su capacidad para resistir antibióticos por medio de intercambio de información genética.
   Desde hace años se han acumulado informes y publicaciones para apoyar el usar la vacunación para prevenir enfermedades infecciosas, que, si se presentan, sólo podrían ser atendidas con antibióticos. La resistencia a los antimicrobianos plantea una amenaza sustancial y creciente para la salud y el bienestar económico del mundo. El uso de la vacunación podría evitar el consumo de gran cantidad de antibióticos, principalmente en los países y poblaciones de pocos recursos económicos, donde los padecimientos de este tipo son más frecuentes. Se espera que, al recurrir a vacunas contra las enfermedades bacterianas más comunes, se reduciría el consumo de antibióticos.
   Estas publicaciones demuestran que las vacunas conjugadas contra el neumococo y las vacunas vivas atenuadas contra el rotavirus confieren una protección del 19.7%, en comparación contra los antibióticos que tratarían episodios de infección respiratoria aguda y diarrea, entre niños, en los cuales dichas enfermedades son más frecuentes.
  Se calcula que la protección directa resultante de la cobertura universal de estas vacunas podría prevenir 40.0 millones de episodios adicionales de enfermedades que se tratarían con antibióticos. Esta evidencia apoya la priorización de las vacunas dentro de la estrategia global para combatir la resistencia a los antimicrobianos.
   La infección respiratoria aguda, ocasionada por el neumococo, y la diarrea, por el rotavirus, son las principales causas del uso de antibióticos entre los niños de bajos recursos económicos. Aunque el rotavirus no puede ser combatido por los antibióticos. Claro que los antimicrobianos salvan vidas a diario, pero también es verdad que la resistencia de las bacterias está aumentando.
   Las vacunas conjugadas (PCV) que atacan a 10 y 13 tipos de Streptococcus pneumoniae y vacunas vivas atenuadas contra el rotavirus se dirigen a las causas predominantes de enfermedades respiratorias y diarrea en niños. Se podría evitar el consumo de antibióticos al aplicar vacunas una vez en la niñez temprana y así evitar futuras infecciones de esos patógenos.  Aunque estas vacunas se han introducido recientemente en los programas de inmunización pediátrica de rutina de países de todo el mundo, como las vacunas contra la influenza, tos ferina, tétanos, difteria, herpes zoster, neumococo, hepatitis, varicela y otras.
   Los estudios demuestran que existe una relación entre la pobreza, principalmente por la falta de medidas higiénicas, y la aparición de enfermedades infecciosas y el consumo de antibióticos. Caso contrario en los países desarrollados. Se ha encontrado que las vacunaciones tempranas contra los neumococos y el rotavirus han reducido considerablemente la aparición de estas enfermedades en la población. Notando que, al encontrarse una parte de la población infantil vacunada, esto reduce la aparición de la enfermedad en los niños no vacunados, por el simple motivo que la carga de patógenos en el ambiente se reduce al disminuir la población de niños infectables.
   Queda mucho que hacer, pero los resultados han mostrado hasta ahora una clara tendencia, pequeña al principio, de la baja de las bacterias resistentes a los antibióticos y de la disminución en la aparición de las enfermedades.


¿POR QUÉ PARECE QUE LOS BROTES DE COVID EMPEORARÁN ESTE INVIERNO?

  En estos momentos nadie está seguro de qué pasará a la larga con el COVID-19 en el periodo de invierno en el hemisferio norte. Pero todo...