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sábado, 15 de mayo de 2021

LA MOTIVACIÓN PARA APRENDER DISMINUYE CON LA EDAD

A medida que las personas envejecen, a menudo pierden la motivación para aprender cosas nuevas o participar en actividades cotidianas. En un estudio con ratones, los neurocientíficos del MIT pudieron identificar un circuito cerebral que es fundamental para mantener este tipo de motivación.

   Este circuito es particularmente importante para aprender a tomar decisiones que requieren evaluar el costo y la recompensa que conlleva una acción en particular. Los investigadores demostraron que podrían aumentar la motivación de los ratones mayores para participar en este tipo de aprendizaje al reactivar este circuito, y también podrían disminuir la motivación al suprimir el circuito.

   A medida que envejecemos, es más difícil tener una actitud de levantarse y ponerse en marcha para aprender cosas nuevas. Este compromiso, es importante para nuestro bienestar social y para el aprendizaje; es difícil aprender si no asiste y no participa.

Motivación por costos y beneficios

   El cuerpo estriado es parte de los ganglios basales, una colección de centros cerebrales relacionados con la formación de hábitos, el control del movimiento voluntario, las emociones y la adicción. Durante varias décadas se han estado estudiando grupos de células llamadas estriosomas, que se distribuyen por todo el cuerpo estriado. Los estriosomas fueron descubiertos hace muchos años, pero su función seguía siendo misteriosa, en parte porque son tan pequeños y profundos dentro del cerebro que es difícil obtener imágenes de ellos con imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI).

   En los últimos años, han descubierto que los estriosomas desempeñan un papel importante en un tipo de toma de decisiones conocido como conflicto de aproximación-evitación. Estas decisiones implican elegir si tomar lo bueno con lo malo, o evitar ambos, cuando se les dan opciones que tienen elementos tanto positivos como negativos. Un ejemplo de este tipo de decisión es tener que elegir si acepta un trabajo que paga más, pero obliga a alejarse de la familia y los amigos. Tales decisiones a menudo provocan una gran ansiedad.

   En un estudio relacionado, descubrieron que los estriosomas se conectan a las células de la sustancia negra, uno de los principales centros productores de dopamina del cerebro. Estos estudios llevaron a los investigadores a plantear la hipótesis de que los estriosomas pueden estar actuando como un guardián que absorbe la información sensorial y emocional que proviene de la corteza y la integra para producir una decisión sobre cómo actuar. Estas acciones pueden luego ser fortalecidas por las células productoras de dopamina.

   Posteriormente, los investigadores descubrieron que el estrés crónico tiene un gran impacto en este circuito y en este tipo de toma de decisiones emocionales. En un estudio de 2017 realizado en ratas y ratones, mostraron que los animales estresados ​​eran mucho más propensos a elegir opciones de alto riesgo y alta rentabilidad, pero que podían bloquear este efecto manipulando el circuito.

 

   En el nuevo estudio de Cell , los investigadores se propusieron investigar qué sucede en los estriosomas cuando los ratones aprenden a tomar este tipo de decisiones. Para hacer eso, midieron y analizaron la actividad de los estriosomas mientras los ratones aprendían a elegir entre resultados positivos y negativos.

   Durante los experimentos, los ratones escucharon dos tonos diferentes, uno de los cuales fue acompañado por una recompensa (agua azucarada) y otro que fue emparejado con un estímulo levemente aversivo (luz brillante). Los ratones aprendieron gradualmente que si lamían más un pico cuando escuchaban el primer tono, obtendrían más agua azucarada, y si lamían menos durante el segundo, la luz no sería tan brillante.

   Aprender a realizar este tipo de tareas requiere asignar valor a cada costo y cada recompensa. Los investigadores encontraron que a medida que los ratones aprendían la tarea, los estriosomas mostraban una actividad más alta que otras partes del cuerpo estriado, y que esta actividad se correlacionaba con las respuestas de comportamiento de los ratones a ambos tonos. Esto sugiere que los estriosomas podrían ser fundamentales para asignar un valor subjetivo a un resultado en particular.

   Para sobrevivir, para hacer lo que sea que esté haciendo, es necesario poder aprender constantemente. Necesitas aprender qué es bueno para ti y qué es malo para ti.

   “Una persona, o en este caso un ratón, puede valorar una recompensa tan alto que el riesgo de experimentar un posible costo se ve abrumado, mientras que otra puede desear evitar el costo y excluir todas las recompensas. Y esto puede resultar en un aprendizaje impulsado por recompensas en algunos y un aprendizaje impulsado por los costos en otros.

   Los investigadores encontraron que las neuronas inhibitorias que transmiten señales de la corteza prefrontal ayudan a los estriosomas a mejorar su relación señal / ruido, lo que ayuda a generar las señales fuertes que se ven cuando los ratones evalúan una opción de alto costo o alta recompensa.



Perdida de motivación

   A continuación, los investigadores encontraron que en ratones más viejos (entre 13 y 21 meses, aproximadamente equivalente a personas de 60 años o más), el compromiso de los ratones con el aprendizaje de este tipo de análisis de costo-beneficio disminuyó. Al mismo tiempo, su actividad estriosómica disminuyó en comparación con la de los ratones más jóvenes. Los investigadores encontraron una pérdida de motivación similar en un modelo de ratón de la enfermedad de Huntington, un trastorno neurodegenerativo que afecta al cuerpo estriado y sus estriosomas.

   Cuando los investigadores utilizaron fármacos dirigidos genéticamente para impulsar la actividad en los estriosomas, encontraron que los ratones se involucraron más en el desempeño de la tarea. Por el contrario, la supresión de la actividad estriosómica condujo a la desconexión.

   Además del deterioro normal relacionado con la edad, muchos trastornos de salud mental pueden sesgar la capacidad de evaluar los costos y las recompensas de una acción, desde la ansiedad y la depresión hasta afecciones como el trastorno de estrés postraumático. Por ejemplo, una persona deprimida puede infravalorar las experiencias potencialmente gratificantes, mientras que alguien que sufre de adicción puede sobrevalorar las drogas pero infravalorar cosas como su trabajo o su familia.

   Los investigadores ahora están trabajando en posibles tratamientos farmacológicos que podrían estimular este circuito, y sugieren que entrenar a los pacientes para mejorar la actividad en este circuito a través de la biorretroalimentación podría ofrecer otra forma potencial de mejorar sus evaluaciones de costo-beneficio.

   Si pudiera identificar un mecanismo que subyace a la evaluación subjetiva de la recompensa y el costo, y utilizar una técnica moderna que pudiera manipularlo, ya sea psiquiátricamente o con biorretroalimentación, los pacientes podrían activar sus circuitos correctamente.

lunes, 3 de mayo de 2021

¿POR QUÉ ENVEJECEMOS?

 


Los recientes avances en la ciencia permiten comprender mejor los procesos que llevan al decaimiento físico y psicológico de las personas al paso de los años. Debemos aclarar que este proceso es irreversible y universal en todos los seres vivos multicelulares y así está programado nuestro genoma.

    Los científicos piensan que el decaimiento físico con la edad se debe a la acumulación de errores en la información genética que las células individuales van acumulando con el paso de los días.

   El envejecimiento se describe como un conjunto de deterioros en el funcionamiento del organismo qué están relacionados con el avance de la edad cronológica, y qué ocurre después de la madurez sexual. Estas alteraciones se presentan a nivel molecular y celular, lo que lleva a una disminución de la estabilidad fisiológica en el organismo, así como la disminución de la capacidad para realizar tareas físicas y cognoscitivas diarias, y el aumento a la susceptibilidad a enfermedades comunes y también a la muerte.

   Pero básicamente, y desde el punto de vista molecular, el envejecimiento humano es el resultado de un balance entre daño y proceso de reparación, influido tanto por cuestiones ambientales como por factores genéticos. Nuestras células se dividen, y en cada división cometen errores. Los factores ambientales externos también provocan daño en el ADN. Esos errores y daños son reparados, pero el mecanismo de reparación también falla, a veces.

   Cuantas más divisiones tengan las células y más factores ambientales dañinos se encuentren en nuestro cuerpo, más errores en las células individuales irán apareciendo. Con el paso del tiempo estos errores en la información genética se irán acumulando y, por lo mismo más posibilidades habrá de que el daño sea tan importante que la célula muera o que funcione mal. Cuando las células con errores sumen un numero grande, afectarán el funcionamiento y el aspecto de nuestro cuerpo. El problema es cuando uno de estos errores llega a ocurrir en una parte importante del genoma de la célula, entonces eso podría llevar a una enfermedad grave: como el cáncer, y otras enfermedades que deteriora el funcionamiento del organismo.

   Aunque el deterioro funcional progresivo es una característica universal del envejecimiento, existen diferencias muy grandes entre unos individuos y otros. Y aquí, además de factores ambientales importantes como el tabaquismo, consumo de alcohol y drogas, la exposición solar y la obesidad, entre otras, también desempeñan un papel muy importante en los factores genéticos y el sexo (las mujeres suelen vivir más y envejecer mejor). Lo longevidad tienen una heredabilidad estimada en aproximadamente el 10%. Las variantes genéticas que están relacionadas con un envejecimiento peor o más rápido también están relacionadas con enfermedades crónicas, como el alzhéimer, la obesidad o la diabetes.

 
¿Se puede frenar el envejecimiento?

   El envejecimiento se puede frenar o hacerlo lo más saludable posible, pero no detenerlo por completo. Esa es una ilusión narcisista y egocéntrica, y desde el punto de vista biológico no tiene ningún sentido. Tampoco desde el punto de vista psicológico, pues la eternidad no es saludable psicológicamente hablando.

      Lo que sí puede tener un efecto real en frenar un poco el envejecimiento es evitar la obesidad y los agentes tóxicos como el tabaco, el alcohol y el sol, así como aumentar los agentes benéficos: el deporte (caminar o subir siempre las escaleras cuenta o caminar cuenta, dormir bien, las actividades intelectuales. la hidratación y una alimentación saludable rica en frutas y verduras y baja en grasas y azúcares. Ello ralentiza el envejecimiento de una manera real, fisiológica y biológica. Si lo que deseas es "aparentar" que eres joven, puedes operarte, teñirte el pelo, someterte a implantes capilares, echarte cremas, etcétera, pero eso será solo superficial. Si no sigues hábitos con un efecto real, tus células y órganos seguirán igual de viejos, y tu salud también, por muchos implantes o bótox.

 

De poco vale aumentar la esperanza de vida si no aumentamos la calidad de esa vida.
 

Lo ideal es aumentar la esperanza de vida, pero añadiendo calidad a los años. Si cumples 100 años, pero pasas los últimos 20 postrado en una cama sin enterarte de nada, no merece la pena. En cambio, si el objetivo es aumentar la calidad de los años de vida, como dijimos antes, ralentizar el envejecimiento o que este proceso sea lo menos dañino posible sí resulta de interés. Y eso se consigue con prevención y hábitos saludables, y por supuesto, con medicina e investigación

UNA ADVERTENCIA DADA DESDE 2015 SOBRE EL PELIGRO DE EL CORONAVIRUS

El artículo siguiente fue publicado en la revista The Scientist el  16 de noviembre de 2015, por Jef Akst. En estos momento, donde ya hemos ...