Mostrando entradas con la etiqueta Embriones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Embriones. Mostrar todas las entradas

lunes, 10 de agosto de 2020

¿CÓMO AFECTA EL SARS-COV-2 A LAS MUJERES EMBARAZADAS Y A LOS FETOS?

 


Los pediatras están atentos a los nacimientos de bebés de madres que han padecido de COVID-19. Esperan comprender si el virus puede atacar a los fetos dentro de la madre y si éste puede afectar el desarrollo prenatal del embrión.

   En las consultas de rutina a mujeres embarazadas siempre surge la pregunta: ¿Puede afectar a mi bebé el que yo haya padecido COVID-19? ¿El COVID-19 me afectará más si estoy embarazada? Si estoy infectado, ¿el virus dañará a mi bebé?

   Los datos sobre el COVID-19 y las mujeres embarazadas están incompletos en estos momentos. Pero pueden tranquilizar a sus pacientes con la poca información que cuentan: las infecciones fetales más tarde en el embarazo parecen ser raras, y los expertos son cautelosamente optimistas de que el coronavirus no alterará el desarrollo normal del fetal.

 

Complicaciones indirectas de COVID-19

   El embarazo parece hacer que los cuerpos de las mujeres sean más vulnerables al COVID-19 grave, la enfermedad causada por el SARS-CoV-2. Eso se debe a que los sistemas inmunitarios están presionados en las mujeres embarazadas, y los puntos de ataque del coronavirus, los pulmones y el sistema cardiovascular, ya están afectados durante el embarazo.

   Se deben tener cuidados especiales con las futuras madres: Se tiene que proteger a sus pacientes embarazadas. Las primeras que necesitan las mascarillas son las mujeres embarazadas. Las primeras en evitar el contacto social deberían ser las mujeres embarazadas.

   El Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), en Estados Unidos, tomó datos sobre las mujeres embarazadas y encontró que: Entre 91.412 mujeres en edad reproductiva con infecciones por coronavirus, las 8207 que estaban embarazadas tenían un 50% más de probabilidades de terminar en unidades de cuidados intensivos (UCI) que sus pares no embarazadas. Las mujeres embarazadas también tenían un 70% más de probabilidades de necesitar ventiladores, aunque no tenían más probabilidades de morir. Aunque muchos expertos consideran que estos datos no son concluyentes.

   En otra publicación, por la Agencia de Salud Pública de Suecia el mes pasado, utilizó un conjunto de datos más completo. Utilizando datos de toda Suecia durante 4 semanas en marzo y abril, los investigadores calcularon la tasa de admisión a la UCI de mujeres embarazadas infectadas en comparación con la de las mujeres infectadas no embarazadas en edad reproductiva. El estudio fue pequeño: sólo hubo 13 mujeres embarazadas infectadas con coronavirus y 40 mujeres no embarazadas infectadas fueron admitidas en UCI (Unidad de Cuidados Intensivos) en ese período de tiempo. Estos son los datos más sólidos. Encontraron que las mujeres embarazadas o en el posparto inmediato con COVID-19 tenían casi seis veces más probabilidades de llegar al UCI que sus pares no embarazadas infectadas con COVID-19.

 

¿Qué ocurre con las mujeres embarazadas y otros virus infecciosos?

   Es bien sabido que el embarazo aumenta el riesgo de enfermedades graves por infecciones virales respiratorias. Durante la epidemia de gripe H1N1 de 2009, las mujeres embarazadas representaron el 5% de las muertes en los Estados Unidos, aunque constituyeron alrededor del 1% de la población. Un estudio encontró que las mujeres embarazadas con síndrome respiratorio agudo severo (SARS), que es causado por un virus que es un primo cercano del SARS-CoV-2, tenían una probabilidad significativamente mayor de ser admitidas en la UCI y morir que sus pares no embarazadas.

   Las infecciones virales pueden ser más graves en las mujeres embarazadas en parte porque todo el sistema inmunológico está orientado a asegurarse de no generar ninguna respuesta inmunitaria anti fetal. La madre tiene que controlar su propia defensa inmunológica para preservar la salud del bebé.

   Además, el SARS-CoV-2 ataca los pulmones y el sistema cardiovascular, que durante el embarazo ya están presionados. A medida que el útero crece, hay menos espacio para los pulmones. Es por eso que las mujeres embarazadas a menudo sienten falta de aire. Y eso afecta su función pulmonar.

   Para suministrar al feto, las mujeres embarazadas también necesitan oxígeno y sangre adicionales para transportarlo: hasta un 50% más al final del embarazo. Esto puede multiplicar el estrés que se ha demostrado que COVID-19 ejerce sobre el sistema cardiovascular. El corazón ya está funcionando para dos. Y el virus es conocido por inducir cambios en los vasos, inflamación, esto aumentará aún más la carga de trabajo del corazón.

 

https://science.sciencemag.org/content/369/6504/606

sábado, 1 de agosto de 2020

¿Qué son los Linfocitos T?

Linfocitos T

Las principales defensas contra organismos patógenos es el sistema inmunológico, de los cuales los principales participantes son dos tipos de Linfocitos, los B y los T que se encuentran en la sangre.

 

¿Qué son los linfocitos?

   En la sangre circulan muchos tipos de células que son los principales encargados de llevar a cabo diferentes funciones, pero algunas de estas células, llamadas de forma general como glóbulos blancos, realizan funciones inmunológicas. Están los macrófagos que se dedican a fagocitar (comer) organismos extraños en el cuerpo, como bacterias y virus, o sustancias que se consideran invasoras.

   Los llamados linfocitos llevan a cabo la mayor parte de la defensa del cuerpo contra ataques de organismos externos que pasan las barreras más simples de defensa corporal. Por su origen se clasifican en linfocitos B y linfocitos T, todas las células sanguíneas surgen en la médula ósea, pero los linfocitos maduran en distintas partes del cuerpo, los linfocitos B maduran en el sistema linfático, por lo mismo se les llaman de la bolsa y los linfocitos T maduran en el timo.

 

Los Linfocitos B producen la inmunidad adquirida

   Cuando se aplica la vacuna se dice que esto desarrolla inmunidad adquirida. Se le da al cuerpo una muestra del virus, bacteria u hongos peligrosos para que desarrolle defensas. El sistema linfático toma una muestra del patógeno y se las lleva a los linfocitos B, estos reciben esas partículas, llamadas antígenos, y diseñan pequeñas moléculas que se pueden adherir a esos patógenos en lugares muy específicos, para que después grandes células llamadas macrófagos las identifiquen y las ingieran (fagocitan) y las degradan dentro de ellas.

   Los linfocitos B, ya preparados para producir anticuerpos específicos para un patógeno, dejan el tejido linfático, y viajan por el cuerpo, liberan sus anticuerpos que, a su vez, circulan en la sangre buscando a los patógenos que tengan las moléculas a las cuales ellas se pueden adherir.

 

Linfocitos rodeados de glóbulos rojos

Los Linfocitos T son la memoria del sistema inmunológico

    Estos Linfocitos son células más grandes que las primeras, se dedican a recorrer el cuerpo, por medio del sistema linfático, para buscar células que ya estén infectadas por el virus, a los propios virus o las toxinas de una bacteria patógena. Generalmente una célula ya afectada por una infección tiene moléculas que aparecen en la membrana de su superficie, moléculas proteicas que sirven de señal a los linfocitos T o a los macrófagos para que se coman (fagociten) las células afectadas por los patógenos o a los mismos patógenos.

   A diferencia de los anticuerpos producidos por los linfocitos B, que se reducen en número en el plazo de una semana y van disminuyendo con el paso del tiempo; los linfocitos T tienen la capacidad de permanecer activos en el cuerpo durante años. Se considera que son la memoria del sistema inmunológico. Estas pueden identificar o matar a organismos patógenos o a células que ya han sido infectadas.

   Estas células, al igual que las células B, son específicas para cada patógeno, un linfocito T ataca a un patógeno en especial. Habiendo millones de posibles amenazas, el cuerpo tiene que tener millones de estos linfocitos preparados para atacar a uno organismo patógeno en particular.

   Los linfocitos T dan la señal de alerta cuando una infección se ha salido de control en un área del cuerpo, soltando moléculas de alerta llamadas citoquinas. De esta forma el cuerpo se prepara para combatir la infección.

   También estas células pueden atacar al SARS-CoV-2 desde el inicio sin necesidad de desatar todo el aparato inmunológico del cuerpo. Los científicos descubrieron que algunas personas pueden resultar negativas de anticuerpos contra la covid-19 y positivas de células T capaces de identificar el virus.

 
¿Cómo actúa el sistema inmune?

   Durante una respuesta inmune normal a, por ejemplo, un virus de influenza, la primera línea de defensa es el sistema inmune innato, que involucra los glóbulos blancos y las señales químicas que lanzan las alarmas. Esto inicia la producción de anticuerpos, la cual se lleva a cabo unas semanas después.

   De forma paralela, unos cuatro o cinco días después de la infección, comienzas a ver que las células T se activan, y hay indicios de que estas específicamente están reconociendo a las células infectadas con el virus.

   Estas desafortunadas células posteriormente son eliminadas rápida y brutalmente -ya sea directamente por las propias células T o por otras partes del sistema inmune que estas reclutan para destruirlas- antes de que el virus tenga la oportunidad de convertirlas en fábricas para producir más copias de sí mismo.

 

¿Por qué las personas mayores corren más riesgo?


   En los estudios de ratones se ha demostrado que los linfocitos T se mantienen durante la mayor parte de la vida de los roedores, pero empiezan a desaparecer según los ratones envejecen.

   Cuando llegas a los 30 años, se comienza a encoger tu timo (una glándula localizada detrás del esternón y entre los pulmones, que juega un papel importante en el desarrollo de las células inmunes) y tu producción diaria de células T disminuye masivamente.

   A medida que la gente envejece las respuestas de sus células T se hicieron significativamente más débiles.


https://www.bbc.com/mundo/vert-fut-53536611?at_custom1=%5Bpost+type%5D&at_custom4=0BE0754C-CF41-11EA-8163-E67396E8478F&at_campaign=64&at_custom3=BBC+News+Mundo&at_medium=custom7&at_custom2=facebook_page&fbclid=IwAR1EOhXctTU3ze339yZqc1PA09CJqz7BpVPNTdZ05nEUHnHanYJWMQ7Uk2M



sábado, 13 de junio de 2020

AVANCES EN EL DESARROLLO EMBRIONARIO EN VITRO


Comprender el desarrollo de las primeras fases en la formación de embriones humanos ha sido un reto para los científicos que buscan comprender mejor esta etapa de la vida. Se tienen limitaciones, no se puede continuar en un laboratorio con el desarrollo de los embriones humanos después de los 14 días. Por una parte, el embrión, para esos días, ya se ha implantado en la matriz y continúa su desarrollo apoyándose en los tejidos secundarios que le dan soporte vital para continuar con su desarrollo. Por otra parte, existen limitaciones éticas, en algún momento los científicos se reunieron para decidir en qué momento el embrión podría considerarse vivo, y decidieron que era el día 14 después de la concepción.

   Con el tiempo, las barreras técnicas han sido superadas, se ha podido llevar al embrión hasta los catorce días fuera del cuerpo de la madre, y se imaginan que se pueden mantener vivo al embrión aún más tiempo, pero para entonces, según los científicos expertos en ética, ya es un ser humano.

   Pero, antes de continuar debemos saber algunas cosas. Lo primero es que una vez que el óvulo es fecundado por un espermatozoide, la célula resultante se le llama cigoto (huevo), se empieza a dividir de manera controlada hasta formar una masa de células compacta llamada mórula. Esta empieza a descender por las trompas de Falopio despacio, en un proceso que lleva varios días. Mientras el cigoto se mueve por la matriz va sufriendo cambios, después de que se formaron algunas doscientas células, el cigoto desarrolla una cavidad interna llamada cavidad extraembrionaria.


   En ese momento el embrión se conoce como blástula y continúa su desarrollo. Para el noveno día el embrión empieza el proceso de integrarse en el Endotelio del útero. Para ese momento, una cantidad pequeñas de células dentro de la cavidad extracelular, empiezan un proceso de división formando otras dos cavidades, una es el saco vitelino (la parte amarilla de los huevos de ave), la otra el saco amniótico (donde se encuentra envuelto el bebé desde ese momento hasta el nacimiento). En el medio de ambas se generan tres capas de células, cada una está destinada a formar diferentes partes del cuerpo.

   A todo este proceso, que ocurre después de la implantación se le conoce como gastrulación. Una vez terminada esta etapa de desarrollo, el embrión ya sólo le queda seguir creciendo y desarrollándose hasta un ser humano.

   La gastrulación se inicia en el día 14 después de la fecundación y, aunque el embrión siempre ha tenido el potencial de volverse un ser humano, es en esta etapa cuando ya se pueden señalar algunos tejidos que a la larga formarán el cuerpo. De hecho, los científicos sacaban conclusiones de lo que pasaba en esa etapa estudiando a los animales.  Y antes existían barreras técnicas y morales para estudiar estos sucesos en los humanos.

  Reciente mente se ha descubierto una manera de estudiar este proceso en embriones que no tienen el potencial de volverse un ser humano y, por lo tanto, no se tienen esas barreras morales.

   Utilizando células madre humanas, los investigadores han creado estructuras que imitan algunas características de los embriones después de la gastrulación, un avance que podría revelar cómo las mutaciones genéticas y las exposiciones químicas pueden provocar abortos espontáneos y defectos de nacimiento.


      En 2018, un grupo de científicos demostraron que podían crear estructuras alargadas, embrionarias, llamadas gastruloides, al exponer grupos de células madre embrionarias de ratón a una sustancia química que activa una vía de señalización del desarrollo conocida como Wnt, que da la señalización para formar el embrión.

   En un nuevo estudio, los investigadores aplicaron un tratamiento similar a una línea de células, originalmente derivada de un embrión humano, que tiene el potencial de convertirse en cualquiera de los tipos de células del cuerpo. En solo 3 días, las células se autoorganizaron en una estructura que se parecía a un embrión humano de aproximadamente 18 a 21 días de edad. El análisis genético reveló que, como un embrión, estos gastruloides tienen células que pertenecen a tres "linajes" principales que continuarán formando los muchos tejidos del cuerpo. Y los gastruloides se estiraron para crear distintos extremos frontales y posteriores.

   Estudiar los gastruloides podría revelar cómo la señalización entre las células impulsa esta autoorganización. Sin embargo, los patrones de expresión génica en las células en diferentes puntos a lo largo del gastruloide están algo desorganizados, los genes que se deberían expresar en una parte en el embrión se activan en otras, lo cual no pasó en el estudio del ratón.

   Mientras tanto, faltan algunas células por completo. Los nuevos gastruloides no tiene células que irían a formar el cerebro, por ejemplo. Y a diferencia de los embriones reales, no producen células "extraembrionarias" que les permitirían implantarse en el útero y eventualmente formarían una placenta. (Se cree que estas células también permiten el desarrollo del cerebro al proteger al embrión de ciertas señales químicas en el útero). Después de aproximadamente 3 días, los gastruloides dejan de desarrollarse y se enroscan, posiblemente porque se doblan por su propio peso.

   Está claro que estos gastruloides no son embriones y no se convertirán en embriones. Pero al imitar las características del embrión, dichos modelos podrían resolver muchos problemas, permitiendo a los investigadores estudiar las etapas de desarrollo que el límite de 14 días en la investigación de embriones in vitro no permite.

  Los estudios futuros analizarán con más detalle cómo las células del embrión se autoorganizan, por ejemplo, cómo forman somitas, los bloques de tejido que forman estructuras en el torso, como los músculos y las vértebras. Para comprender cómo este y otros procesos de desarrollo salen mal, a veces terminando un embarazo o dando lugar a defectos de nacimiento, su grupo tiene como objetivo introducir mutaciones en las células madre utilizadas para producir gastruloides y crear gastruloides a partir de células "reprogramadas" de personas con enfermedades congénitas.

  

https://www.sciencemag.org/news/2020/06/balls-cells-mimic-unseen-stage-human-embryo-development



https://distanciaviento.blogspot.com/2020/06/embriones-humanos-en-el-laboratorio.html


jueves, 11 de junio de 2020

EMBRIONES HUMANOS EN EL LABORATORIO


El esfuerzo de los científicos por comprender mejor las primeras etapas del desarrollo de los embriones humanos en sus primeras etapas, están dando resultados. Pero esto está planteando problemas éticos que resultan importantes.

   Cuando se fecunda un ovulo, este tratará, de acuerdo a sus posibilidades, de desarrollarse hasta formar un ser humano. Todo lo que necesita se encuentra en su información genética y en el vientre de su madre. El proceso es poderoso, sólo lo detiene situaciones que en si el embrión no puede controlar, y es muy complejo.  Entenderlo es una prioridad, pero se llegan a límites en los cuales se está jugando con un potencial ser humano.

   En el 2013 una bióloga del desarrollo buscaba un record mundial, Magdalena Zernicka-Goetz de la Universidad de Cambridge, esperaba conseguir cultivar un embrión humano el mayor tiempo en un laboratorio. Los esfuerzos anteriores de mantener vivo un embrión solo habían durado alrededor de una semana. Con esto, esperaba conseguir información sobre la mórula, una pequeña masa de células, y de cómo se trasformaba en una blástula que ya presentaba diferenciación en sus células y ya aparecen áreas dentro del embrión que puede dar origen a las distintas partes del cuerpo.

   Magdalena y su equipo comenzaron con embriones que habían sido donados por mujeres que ya no los necesitaban para procedimientos de fertilización en vitro. Los embriones se bañaron con un medio de cultivo especial y los colocó en una incubadora, utilizando experiencias obtenidas en el pasado con sus estudios en ratones.

   Los embriones, en el medio ambiente adecuado, continuaron su desarrollo, y así pasaron unos días tensos en los cuales lo único que podían hacer era ver como seguían creciendo. El record anterior de mantener vivo un embrión fuera del cuerpo humano fue de doce días, y en esa ocasión pudieron llegar hasta trece días. Eso despertó el estudio de esta ciencia que antes estaba letárgica.

  El acceso de los investigadores al embrión humano siempre ha sido limitado, lo que también ha marginado el conocimiento sobre el estudio de los primeros días en el desarrollo de un ser humano. Pero ahora, los refinamientos en los métodos de cultivo celular les permiten cultivar embriones humanos fuera del cuerpo por hasta dos semanas. Los científicos están utilizando técnicas de edición de genes, como CRISPR, y están construyendo estructuras artificiales similares a embriones para explorar las señales celulares y las fuerzas físicas que dan forma al embrión y su molde de tejidos de soporte.

   Estas técnicas están iluminando procesos tempranos clave, como la implantación, cuando el embrión minúsculo se incrusta en la pared uterina y no se puede estudiar directamente. Y las nuevas imágenes digitales de alta resolución revelan con gran detalle cómo los músculos y los nervios crecen unas semanas más tarde en el desarrollo.

   Pero junto con su promesa, estas nuevas técnicas están empujando a los investigadores a un territorio ético inexplorado. A principios de la década de 1970, los especialistas en ética y científicos convergieron en la 'regla de los 14 días', que limita el trabajo en embriones humanos a quince días después de la fertilización, un momento en el que aparecen los primeros indicios del sistema nervioso y el último punto en el que el embrión puede dividirse. Hasta ahora, la regla de 14 días reconocida internacionalmente ha sido un límite puramente hipotético. Pero ese plazo no era una regla autoimpuesta, sino era la posibilidad que se pensaba que el embrión fuera del cuerpo podría sobrevivir. Pero ahora ese límite, gracias a las nuevas tecnologías se está alejando.

   Muchos procesos de desarrollo tempranos son sorprendentemente similares en todo el reino animal, cada especie modifica algunos genes aquí o señales allí. Entre los mamíferos, los científicos han estudiado más al ratón, deshabilitando los genes uno por uno para probar lo que hacen. Los ratones son muy similares en las primeras etapas del desarrollo del embrión, pero los investigadores comienzan a preguntarse hasta dónde llegan estas similitudes entre humanos y ratones.

  En 2017, su equipo informó que usaba CRISPR-Cas9 para editar un gen expresado tanto en células madre embrionarias humanas como de ratón. Los embriones humanos con alteraciones en este gen carecían de una proteína llamada OCT4 y no pudieron convertirse en blastocistos, bolas de aproximadamente 200 células. Por el contrario, los embriones de ratón que carecen del mismo gen formaron blastocistos y fallaron solo más tarde.

     La diferencia respalda la creciente idea de que, incluso en un desarrollo muy temprano, algunos detalles genéticos, como cuando ciertos genes están activos, podrían ser específicos de los humanos.

   Después de florecer en una bola de 200 células, el pequeño blastocisto debe incrustarse en la pared uterina para sobrevivir. Pero una vez que esto sucede (alrededor del día siete), los científicos no pueden estudiar su desarrollo.

   Ahora, los científicos han logrado avanzar. Informaron sobre los primeros sistemas de cultivo que podrían producir embriones humanos durante 12 a 13 días. Los investigadores demostraron que, con el cóctel adecuado de factores de crecimiento y nutrición, los embriones humanos en cultivo pueden 'implantarse' en el fondo del plato. Sorprendentemente, los embriones no requirieron ningún tejido materno para desencadenar los primeros pasos de remodelación que ocurren después de la implantación.

    En los últimos experimentos, después de que el embrión se unió al plato, una capa celular externa comenzó a diferenciarse en placenta temprana y otros tipos de células que apoyan el crecimiento embrionario. Internamente, las células parecían desarrollarse en precursores del embrión propiamente dicho y del saco vitelino, una estructura temprana que suministra sangre al embrión. Después de casi una quincena, ambos equipos terminaron los experimentos, de acuerdo con la regla de los 14 días.

  Pero algunos investigadores están encontrando enfoques alternativos, utilizando tecnología de células madre humanas para construir estructuras sintéticas similares a embriones, que no están cubiertas por la regla de los 14 días. Estas construcciones carecen de ciertos componentes esenciales para el desarrollo completo, y no podrían dar lugar a un ser humano si se implanta.

  

  

 https://distanciaviento.blogspot.com/2020/05/edicion-genetica-en-embriones-humanos.html


https://www.nature.com/articles/d41586-018-86-z


https://www.blogger.com/blog/post/edit/8605972199640497460/2223842616409039896


¿POR QUÉ PARECE QUE LOS BROTES DE COVID EMPEORARÁN ESTE INVIERNO?

  En estos momentos nadie está seguro de qué pasará a la larga con el COVID-19 en el periodo de invierno en el hemisferio norte. Pero todo...