domingo, 9 de agosto de 2020

EL EJERCICIO HACE QUE SURJAN NUEVAS NEURONAS EN EL CEREBRO

 


Durante décadas se pensó que cada individuo nacía con un cierto número de neuronas y que estas iban disminuyendo según pasaban los años. Pero en la década de los noventas esa idea antigua tuvo que ser desechada.

   La idea de que los músculos o el cerebro no producía células nuevas durante la vida es de principios del siglo pasado. Pero las evidencias que surgieron durante la década de los noventas se fueron acumulando hasta que quedó demostrado que el cerebro si producía nuevas neuronas.

   En su lugar aparecieron nuevas ideas, algunas de ellas sorprendentes, como que el ejercicio podía estimular el nacimiento de neuronas. En un experimento sorprendente los científicos demostraron que, al colocar una rueda para correr en la jaula de ratones de laboratorio, estos se ejercitaban y podían generar nuevas neuronas en el área del hipocampo, la cual esta relacionado con la memoria. Desde entonces han surgido nuevas pruebas de que el ejercicio ejerce efectos positivos en el cerebro, sobre todo en la vejez alejando problemas como el Alzhéiner.

 

¿Por qué el ejercicio puede ayudar al cerebro?

   La actividad física mejora el funcionamiento de nuestros órganos, pero los efectos se relacionan con la mejora de la condición física y no con otras actividades. Por ejemplo, cuando caminamos o corremos nuestros músculos necesitan más oxígeno y el cuerpo responde agrandando el corazón y creando nuevos vasos sanguíneos. Estos cambios físicos pueden a su vez mejorar nuestra resistencia. Pero también existe una mejora en nuestra memoria, en el hipocampo, y nuestra capacidad de tomar decisiones, en nuestra corteza frontal.

 

¿Cómo surgió esta relación entre los ejercicios aeróbicos y la cognición?

   Los expertos lo relacionan con nuestro proceso evolutivo, cuando nuestros antepasados dejaron de ser cuadrúpedos a volverse bípedos, hace unos 6 o 7 mil millones de años. La actividad de desplazarse en dos piernas le dio más actividad a su cerebro, en ese momento, de hecho, el mantenerse en equilibrio y coordinar el movimiento de las piernas exigen mucho esfuerzo a nuestros cerebros. A la larga esa postura terminó favoreciendo a los que mejor usaban su inteligencia.

   La actividad de recolectores y cazadores, que se trasformó necesaria cuando el clima se volvió más frío y desaparecieron los bosques, exigía que recorrieran áreas de terreno más grande, colocando más carga en los cerebros de nuestros antepasados. En esos momentos tenían que reconocer el paisaje, tener buena memoria para recordar dónde estaban los lugares con agua, y donde pastaban los animales para la cacería.

   La inteligencia y la cacería los llevaron a crear herramientas y les exigió gran esfuerzo físico para perseguir a sus presas por largas distancias. En esos momentos, no sólo tenía que controlar el equilibrio y el movimiento de sus piernas, así también tenía que reconocer el paisaje y recordar como regresar con el resto de la tribu.

 

¿Cómo quedó relacionado el esfuerzo físico con la capacidad cognitiva?

   Los especialistas en este ramo consideran que la actividad física aeróbica y la cognición están relacionadas. El ejercicio conlleva cambios benéficos en el cerebro adulto, como la formación de nuevas neuronas y más conexiones entre las neuronas ya existentes. Una de las formas en las que parece que la actividad física induce esta neuroplasticidad es mediante el incremento de la producción de una proteína llamada factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF, por sus siglas en inglés), que fomentan el crecimiento y supervivencia neuronales.  El ejercicio cognitivo exigente puede aumentar la neuroplasticidad al hacer funcionar las vías fisiológicas existentes entre el cuerpo y el cerebro, heredado de nuestro pasado de cazadores-recolectores, quienes tenían que realizar diversas tareas cognitivas simultáneas para encontrar alimentos.

 

¿Cómo el ejercicio mejora nuestra cognición?

   En la década de los noventas se demostró que, en ratones, correr aumenta el nacimiento de neuronas en el hipocampo, y encontraron que este proceso iba unido a las proteínas BDNF. Estas proteínas, que se producen en todo el cuerpo y en el cerebro, fomentan el crecimiento y la supervivencia de las neuronas nuevas. Después demostraron que este incremento en las neuronas aumenta la capacidad de memoria en los roedores. Los resultados fueron muy positivos y de inmediato pensaron en los problemas de Alzhéiner.

   Después demostraron que, en los humanos, el ejercicio aeróbico induce la producción de BDNF y aumenta la estructura (el tamaño y la conectividad) de algunas áreas fundamentales del cerebro, entre ellas el hipocampo.

   En un estudio de 7 mil personas demostraron que los individuos que pasaban más tiempo practicando ejercicio de moderado a enérgico poseían un hipocampo más voluminoso. También se han hallado vínculos claros entre el ejercicio aeróbico y mejoras en las partes del cerebro, incluida una expansión de la corteza prefrontal. Esto aumenta las funciones cognitivas ejecutivas, las cuales tienen que ver con la planificación, la toma de decisiones y la realización de múltiples tareas simultáneas.

 

El ejercicio y el pensamiento

   Cada vez más investigadores creen que un ejercicio que estimula la cognición beneficiará más al cerebro que uno que no comporte exigencias cognitivas. Para esto compararon dos grupos, midiendo la supervivencia de neuronas nuevas en el hipocampo, de ratones, uno que sólo hizo ejercicio, y otro que además del ejercicio afrontó problemas de inteligencia y memoria.

   Descubrieron un efecto acumulativo: el ejercicio por si solo era bueno para el hipocampo, pero, al combinarlo con tareas cognitivas en un entorno estimulante, el resultado era incluso mejor y daba lugar a más neuronas nuevas. Utilizando el cerebro durante y después del ejercicio parecía desencadenar una mejoría en la supervivencia neuronal.

   El ejercicio es bueno, pero hacerlo mientras afrontamos problemas cognoscitivos puede ser de gran ayuda para nuestra inteligencia y nuestro cerebro.

 

 https://www.investigacionyciencia.es/revistas/investigacion-y-ciencia/por-qu-estamos-solos-792/por-qu-necesita-el-cerebro-que-hagamos-ejercicio-18335

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