domingo, 3 de mayo de 2020

EL SURGIMIENTO DE LA INMUNOTERAPIA CONTRA EL CÁNCER



William Bradley Coley, fue el primero en estimular el sistema inmunológico del paciente para atacar algunos tipos de cánceres. Nació en Westport, Connecticut, 12 de enero de 1862 y murió en Nueva York, 16 de abril de 1936. Fue un cirujano óseo y oncólogo estadounidense. Se le considera como el padre de la inmunología cancerígena.

   En 1891 comenzó a estudiar de forma intensiva las enfermedades cancerígenas. Para esto, en 1892 entró a trabajar al New York Cáncer Hospital. En enero de 1925 fue jefe de cirugía del Hospital for the Ruptured and Crippled. En 1933 se jubiló por motivos de salud, falleciendo 3 años más tarde un día después de ser operado de diverticulitis.

   En 1890, el doctor William Coley asistió apesadumbrado a la muerte de su primer paciente que tenía un cáncer de tejidos blandos llamado sarcoma, aplicó todos sus conocimientos en ese paciente, pero falleció por las complicaciones del cáncer. Coley se sintió culpable y decidió estudiar más sobre ese tipo de cáncer. Buscó en la literatura médica cualquier cosa que pudiera haberlo salvado. Leyó sobre otro paciente de sarcoma cuyo tumor había desaparecido misteriosamente después de una infección bacteriana de la piel. Coley rastreó al hombre y descubrió que seguía sin cáncer siete años después de la infección.

   El caso no era único. Coley pronto encontró ejemplos documentados que se remontan a cientos de años en los que otros habían experimentado tal "regresión espontánea" de cáncer después de la infección. Al razonar que las infecciones podrían haber llevado a los sistemas inmunológicos de estos pacientes a combatir sus tumores, recurrió a la bacteria que ocasionó la infección en el hombre que se curó de cáncer. Infectó deliberadamente a uno de sus propios pacientes de sarcoma con Streptococcus pyogenes, una bacteria esférica que comúnmente infecta la garganta y la piel. En pocas semanas su paciente tuvo una recuperación dramática.

   Coley continuó administrando su vacuna terapéutica contra el cáncer a los pacientes durante las siguientes cuatro décadas, jugando con ella en el camino. Comenzó a usar bacterias muertas por calor para hacer el tratamiento más seguro, y añadió una segunda especie para mejorar su eficacia. Trató a cientos de personas, curando más de una cuarta parte de sus pacientes con sarcoma, además de algunos con otros tipos de cáncer.

   Los resultados que Coley tuvo en su momento, son mejores que los resultados que se obtienen con las terapias modernas.  En 1999, los investigadores compararon 128 de los casos de Coley con 1.675 controles parecidos tratados con terapias modernas contra el cáncer, y encontraron que sus pacientes sobrevivieron a una mediana de 8.9 años, en comparación con 7.0 años para los pacientes contemporáneos. La mitad de los pacientes con sarcoma de Coley vivieron durante diez años, en comparación con el 38% de los tratados con terapia moderna. Coley también mejoró las tasas de supervivencia de diez años para pacientes con cáncer de riñón y de ovario. Lo que Coley consiguió para sus pacientes con sarcoma, en ese entonces, fue mejor que lo que se está haciendo actualmente.

   Pero después de más de un siglo, el campo de la inmunoterapia que Coley lanzó todavía no ha llegado a buen tiempo. La radiación y la quimioterapia se convirtieron en terapias establecidas a mediados de la década de 1900, lo que expulsó a la vacuna de Coley. La quimioterapia y la radiación eran comparativamente fáciles de estandarizar, mientras que el enfoque de Coley requería una calibración cuidadosa para cada paciente y no parecía funcionar tan bien para otros tipos de cáncer como lo hizo para el sarcoma. Los científicos no entendían los mecanismos subyacentes, y algunos médicos no podían replicar los resultados en absoluto.

   Pero, según pasó el tiempo, se comprendió mejor cómo funciona el sistema inmunológico, se entiende mejor cómo funcionan las infecciones, cómo ocurre la regresión del cáncer y de los detalles previamente ignorados del trabajo de Coley.

   A lo largo de la carrera de Coley trabajó con muchos bacteriólogos diferentes que hicieron más de 20 versiones de la vacuna; algunos eran más eficaces que otros. La vacuna que fue hecha por una bacterióloga llamada Martha Tracy fue claramente la versión más exitosa. La cual contiene S. pyogenes muerto y Serratia marcescens, una bacteria de color rojo brillante en forma de varilla que contiene un pigmento que estimula el sistema inmunológico conocido como prodigiosina.

   Este método se está probando actualmente, con las técnicas modernas, en lugar de usar carne molida para cultivar las bacterias, utilizan medios de cultivo en agar y otras alternativas de nuestros tiempos.

  Los expertos están tratando de desarrollar una vacuna utilizando los métodos de los principios del siglo pasado, pero aún no han realizado ensayos controlados de su vacuna. Pero de 2007 a 2012, la compañía les dio a unas 70 personas con cánceres en etapa avanzada, incluyendo melanoma, linfoma y neoplasias malignas en mama, próstata y ovarios. Los tumores se redujeron en aproximadamente el 70% de los pacientes, y el 20% entró en remisión completa, según ellos.

Los resultados se muestran muy prometedores, y varios grupos en el mundo, están tratando de replicar los éxitos de Coley, con el fin de desarrollar una vacuna contra el cáncer.

   

  

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